La Guardia Civil detuvo el pasado 8 de septiembre a un ex trabajador de la legación venezolana en España que portaba medio centenar de kilos de cocaína en su equipaje y que se identificó como diplomático para intentar eludir el registro. La embajada ha aclarado que llevaba dos años fuera de la delegación. El juez de Plaza de Castilla investiga si el arrestado ha utilizado este método en más ocasiones y ha citado a declarar a varios empleados de la legación.
La Guardia Civil ha asestado un nuevo golpe al uso de privilegios diplomáticos como cobertura para el narcotráfico. El pasado 8 de septiembre, los agentes destinados en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas detuvieron a un hombre que portaba 50 kilos de cocaína oculta en su equipaje y que, en el momento del registro, se identificó como diplomático de la embajada de Venezuela en España para tratar de evitar el control. La artimaña no funcionó: los agentes, que ya seguían su pista desde hacía tiempo, procedieron igualmente a inspeccionar sus pertenencias y descubrieron la droga.
Los hechos no fueron fruto de la casualidad. Según fuentes policiales consultadas, no era la primera vez que este individuo mostraba un comportamiento lo suficientemente sospechoso como para llamar la atención de las autoridades aeroportuarias. En esta ocasión, los agentes, que ya estaban sobre aviso, decidieron intervenir y revisar su equipaje, lo que desembocó en la incautación del medio centenar de kilos de cocaína y en su detención inmediata.
La embajada desmiente su condición de diplomático
Tras el arresto, el detenido fue trasladado a los juzgados de Plaza de Castilla, donde se mantiene abierta una investigación bajo secreto de sumario para esclarecer el procedimiento que utilizaba para obtener y vender la droga, identificar a sus posibles cómplices y determinar cuántas veces ha podido utilizar un método similar para introducir estupefacientes en España. Los investigadores trabajan sobre la hipótesis de que no sería la primera vez que el arrestado emplea esta vía.
La embajada de Venezuela en España quiso desmarcarse de inmediato del detenido. Fuentes de la legación diplomática han aclarado que el arrestado es un exfuncionario que llevaba dos años fuera de la delegación y que no desempeñaba ningún cargo ni trabajo vinculado a la representación diplomática. Esta versión contradice la que el propio detenido ofreció a los agentes en el aeropuerto, donde aseguró ser diplomático en activo. La embajada ha declinado ofrecer explicaciones adicionales sobre el asunto: su portavoz no ha aclarado qué cargo ocupó el detenido, en qué fecha dejó de trabajar allí, por qué motivos se produjo su salida ni por qué conservaba, presuntamente, documentación diplomática dos años después.
Varios trabajadores de la legación venezolana han sido llamados a declarar ante el juez en calidad de testigos. Sus testimonios serán clave para determinar si el detenido utilizó su antigua condición de funcionario para introducir droga en España en más de una ocasión y si contó con la connivencia de algún empleado de la embajada.
Un episodio bajo máximo secreto
La investigación, desarrollada por la Guardia Civil y el Juzgado de Instrucción de Plaza de Castilla, se lleva con absoluto hermetismo. Fuentes cercanas al caso han señalado que se trata, por el momento, de un episodio aislado cuyo alcance real se desconoce, y no se descartan nuevas detenciones en las próximas semanas. El detenido permanece a disposición judicial y se enfrenta a penas que, en función de la cantidad de droga intervenida, podrían superar los diez años de prisión.
Un problema recurrente
El uso de embajadas y pasaportes diplomáticos como cobertura para el narcotráfico no es nuevo. Hace unos años, la embajada española en Venezuela se vio sacudida por un escándalo similar cuando el chófer de un funcionario y un acompañante utilizaron el coche oficial para introducir 200 kilos de marihuana y cocaína en el país. En 2013, otro chófer provocó un giro brutal en el juicio por el asesinato de la embajadora venezolana en funciones en Nairobi al asegurar que algunos miembros de la legación utilizaban la valija diplomática para mover droga entre países. Y más recientemente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Nicolás Maduro de cooperar con el narcotráfico y de vender pasaportes diplomáticos a delincuentes para que pudieran trasladar los beneficios de la venta de droga desde México a Venezuela.
El caso de Barajas, sin embargo, presenta una diferencia clave: el detenido no era un diplomático en activo, sino un exfuncionario que, presuntamente, conservaba documentación diplomática dos años después de haber abandonado la legación. La Guardia Civil y el juez de Plaza de Castilla investigan ahora cómo obtuvo esa documentación, por qué no fue retirada y si su uso le permitió introducir droga en España en más de una ocasión. El secreto de sumario impide conocer más detalles, pero el caso ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de extremar los controles sobre los privilegios diplomáticos.





