El sargento primero Miguel Ángel Barbero, responsable del Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Comandancia de Segovia, ha sido arrestado junto a otras tres personas en una operación dirigida desde Madrid por los servicios centrales del instituto armado. Los otros tres detenidos no pertenecen a las fuerzas de seguridad y no se esperan más arrestos.
Un nuevo golpe a la credibilidad de las fuerzas de seguridad. El sargento primero Miguel Ángel Barbero, responsable del Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Segovia, ha sido detenido junto a otras tres personas en una operación relacionada con el tráfico de estupefacientes, según han confirmado fuentes de la Subdelegación del Gobierno. La investigación, dirigida desde Madrid por los servicios centrales de la Guardia Civil, ha culminado con las detenciones en la provincia castellanoleonesa.
Lo más llamativo del caso es que no es la primera vez que Barbero es detenido por delitos relacionados con el narcotráfico. Hace nueve años, el ahora arrestado ya fue detenido en el marco de una operación similar, aunque en aquella ocasión el caso no prosperó y pudo continuar en el cuerpo. Su ascenso posterior hasta la jefatura del EDOA de Segovia, el equipo encargado precisamente de combatir el tráfico de drogas en la provincia, ha generado una profunda perplejidad en el seno de la Benemérita y ha reabierto el debate sobre los protocolos de control interno en las fuerzas de seguridad.
Los otros detenidos
Junto a Barbero, la Guardia Civil ha detenido a otras tres personas que, según las mismas fuentes, no pertenecen a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Los arrestos se han producido en el marco de una investigación que se ha desarrollado durante meses y que ha contado con la colaboración de distintas unidades del instituto armado. Fuentes cercanas al caso han señalado que no se esperan más detenciones y que la operación está «prácticamente cerrada» a falta de las diligencias judiciales
Los cuatro detenidos han pasado a disposición judicial y se enfrentan a cargos por tráfico de estupefacientes y pertenencia a organización criminal. La investigación continúa bajo secreto de sumario, por lo que no han trascendido más detalles sobre el modus operandi de la red ni sobre la cantidad de droga intervenida.
Un golpe a la credibilidad del instituto armado
El caso ha generado una profunda conmoción en el seno de la Guardia Civil y en la sociedad segoviana. Que el máximo responsable del equipo antidroga de una provincia sea detenido por tráfico de estupefacientes supone un golpe difícil de digerir para una institución que tiene entre sus principales misiones la lucha contra el narcotráfico. Fuentes de la Benemérita han expresado su «indignación» y han exigido que se depuren todas las responsabilidades «hasta el final».
El Ministerio del Interior no se ha pronunciado oficialmente sobre el caso, aunque fuentes del departamento han señalado que se está colaborando «plenamente» con la investigación judicial. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha exigido una «revisión urgente» de los protocolos de selección y control de los mandos intermedios, y ha advertido de que casos como este «dañan la imagen de toda la institución«.
El precedente de 2017
La detención de Barbero en 2017, cuando aún no ocupaba la jefatura del EDOA, ya había generado sospechas en el seno de la Comandancia de Segovia. Sin embargo, el caso fue archivado y el agente pudo continuar con su carrera, llegando a ascender a sargento primero y a asumir la responsabilidad del equipo antidroga de la provincia. La reapertura de la investigación y la nueva detención han puesto de manifiesto las carencias de los mecanismos de control internos y han planteado serias dudas sobre la supervisión a la que están sometidos los mandos de las fuerzas de seguridad.



