El gimnasta catalán se ha proclamado campeón del mundo en el Navarra Arena, revalidando un título que ya conquistó en Bakú 2021 y Pesaro 2024. Con esta victoria, Mañé consolida su reinado absoluto en la disciplina y vuelve a colocar a España en lo más alto del podio.
Miquel Mañé lo ha vuelto a hacer. El gimnasta catalán se ha proclamado este domingo campeón del mundo de gimnasia aeróbica en el Navarra Arena de Pamplona, sumando así su tercer título mundial tras los conquistados en Bakú 2021 y Pesaro 2024. Una hazaña que lo consagra como una de las figuras más dominantes del deporte español y que vuelve a colocar a España en la cima de la gimnasia aeróbica mundial.
La final, disputada ante un pabellón entregado, ha sido un recital de precisión, potencia y expresividad. Mañé ha desplegado un ejercicio impecable, con una ejecución técnica depurada y una puesta en escena que ha arrancado los aplausos del público y el reconocimiento unánime del jurado. El gimnasta, visiblemente emocionado tras conocerse su victoria, ha dedicado el título a su equipo, a su familia y a todos los que le han acompañado durante su carrera.
Un palmarés de leyenda
Con este tercer título mundial, Mañé consolida un palmarés que ya es historia de la gimnasia aeróbica. El catalán ha dominado la disciplina durante los últimos años y ha sido uno de los grandes responsables del crecimiento y la visibilidad de este deporte en España. Su regularidad en la élite, su capacidad para reinventarse y su exigencia han sido clave para mantenerse en lo más alto durante tanto tiempo.
Mañé llegó a la final tras una fase clasificatoria en la que ya dejó claro que iba a por todas. Su ejercicio, que combina elementos de gran dificultad con una coreografía cuidada al detalle, ha vuelto a demostrar por qué es considerado uno de los mejores gimnastas del mundo en su especialidad. El público del Navarra Arena, que ha abarrotado las gradas, ha sido testigo de excepción de una actuación memorable.
El futuro de la gimnasia aeróbica española
El título de Mañé no es solo un logro personal. Es también un espaldarazo para la gimnasia aeróbica española, una disciplina que ha ido ganando presencia y reconocimiento en los últimos años gracias a los éxitos de deportistas como él. Su victoria en Pamplona supone un nuevo impulso para un deporte que aspira a seguir creciendo y a consolidarse en el panorama internacional.
Tras la competición, Mañé ha querido agradecer el apoyo recibido y ha asegurado que seguirá trabajando para mantenerse en la élite. «Esto es el resultado de mucho esfuerzo, de mucha gente que ha estado a mi lado y de muchas horas de entrenamiento. Estoy muy orgulloso de poder representar a España y de volver a escuchar el himno en lo más alto», ha declarado.
Con este tercer título, Miquel Mañé no solo revalida su corona. Se confirma como una leyenda viva de la gimnasia aeróbica y como uno de los grandes embajadores del deporte español en el mundo.




