La capital española ha sido testigo de uno de los acontecimientos musicales más emotivos, esperados y coreados de la última década. La mítica banda de pop donostiarra La Oreja de Van Gogh ha regresado a los escenarios de Madrid para ofrecer un multitudinario concierto en el WiZink Center. Sin embargo, la velada no era una parada más de su gira; se trataba de la primera gran actuación del grupo en la capital tras confirmarse el esperado e histórico regreso de su vocalista original, Amaia Montero, marcando un antes y un después en la trayectoria reciente del pop español.
El recinto madrileño, que colgó el cartel de entradas agotadas a los pocos minutos de anunciarse la cita, se convirtió en un templo de absoluta nostalgia y fervor musical. Desde los primeros acordes de la noche, el público se entregó por completo a una Amaia Montero visiblemente emocionada, cuya voz volvió a empastar a la perfección con las composiciones de Pablo, Álvaro, Haritz y Xabi. Las lágrimas, tanto sobre el escenario como en la pista, brotaron cuando empezaron a sonar los grandes himnos generacionales que marcaron las décadas de los 90 y los 2000, demostrando que la química interna de la banda sigue intacta a pesar de los años de separación.
El recital ofreció un viaje directo en el tiempo para los miles de asistentes. Canciones incombustibles como Cuéntame al oído, 20 de enero, La playa, Puedes contar conmigo y Rosas fueron coreadas a pleno pulmón, creando una atmósfera de comunión total. Críticos del sector y aficionados de la capital han coincidido en señalar que el directo no solo destacó por su impecable factura técnica y musical, sino por la tremenda carga de superación personal y cariño que rodeó a la vocalista en su vuelta definitiva a los grandes formatos urbanos.




