El fenómeno meteorológico, de una violencia inusitada, atravesó la localidad de Pomas en apenas dos minutos, dejando un rastro de destrucción. Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para localizar a dos desaparecidos y asegurar los edificios dañados.
La naturaleza, cuando se enfurece, no da tregua. Y este lunes, el sur de Francia lo comprobó con una violencia que ha dejado una huella imborrable.
Un tornado de características excepcionales ha arrasado la localidad de Pomas, situada a unos diez kilómetros de Carcasona, en el departamento de Aude. El balance provisional, facilitado por las autoridades, es devastador: al menos 41 personas han resultado heridas y cerca de 300 viviendas han sufrido desperfectos de diversa consideración. Quince de los heridos han tenido que ser trasladados a centros hospitalarios, mientras que el resto fue atendido en el punto de reunión de emergencias habilitado en la zona.
El fenómeno, que se produjo hacia las 17.20 horas, apenas duró dos minutos. Pero fueron suficientes para dejar sin tejados a decenas de casas y sembrar el caos en esta localidad de poco más de 1.000 habitantes. La fuerza del viento arrancó árboles, destrozó ventanas y convirtió objetos cotidianos en proyectiles.
Dos desaparecidos y una búsqueda sin tregua
Uno de los datos más preocupantes que manejan los servicios de rescate es la desaparición de dos personas. Las labores de búsqueda se han centrado en los escombros de una vivienda que colapsó por completo. La secretaria general de la prefectura del Aude, Emmanuelle Plantier-Lemarchand, ha confirmado que los equipos de emergencia mantendrán las operaciones durante toda la noche con un importante despliegue de medios técnicos y humanos para tratar de localizar a los desaparecidos.
La búsqueda se ha visto dificultada por el estado en el que han quedado muchos edificios. Los bomberos están trabajando en la estabilización de las estructuras dañadas para evitar derrumbes, especialmente en las plantas bajas. Más de 120 efectivos se han movilizado sobre el terreno, apoyados por catorce especialistas en búsqueda y rescate urbano (USAR) y una unidad canina.
El caos se extiende más allá de Pomas
El tornado no fue un fenómeno aislado. Se enmarca en un potente frente tormentoso que ha sacudido buena parte del sur de Francia y que ha provocado el caos en las infraestructuras de transporte.
El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, ha confirmado que la «fuerte actividad tormentosa» ha perturbado la actividad en los aeropuertos de Burdeos, Toulouse, Marsella y Niza, así como en algunos de París. El tráfico ferroviario también se ha visto gravemente afectado, con la interrupción del servicio entre Narbona y Sète y la cancelación de numerosos trenes regionales en Nueva Aquitania.
Los registros de viento han sido históricos. En Vaucluse, se midieron rachas de hasta 146,5 kilómetros por hora. En Pézenas-Tourbes (Hérault), se superó el récord mensual anterior de 118,8 km/h, establecido en agosto de 1999.
Un fenómeno extremo en un contexto de cambio climático
La virulencia del tornado ha sorprendido incluso a los expertos. El ministro del Interior, Laurent Núñez, calificó el fenómeno como «un tornado de una intensidad poco habitual». Este episodio se produce después de que una intensa ola de calor diera paso bruscamente a tormentas eléctricas en numerosas zonas del sur de Francia.
Las autoridades han instado a la población a extremar la precaución y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. La prefectura del Aude mantiene activa la alerta naranja por tormentas, mientras la maquinaria de rescate sigue trabajando a pleno rendimiento en una noche que se prevé larga y complicada. Al menos 21.000 hogares permanecen sin suministro eléctrico en el sur de Francia, 1.500 de ellos en el Aude.
Los próximos días no serán fáciles. El pronóstico indica que las tormentas continuarán, con posibles nuevos episodios violentos en el noroeste del país. Mientras tanto, Pomas y sus vecinos intentan recomponerse de un golpe que la naturaleza les ha asestado sin piedad.




