Los mercados energéticos han vivido una de sus jornadas más volátiles en meses. El precio del barril de petróleo se ha desplomado un 7% en menos de 24 horas, un movimiento brusco que ha tomado por sorpresa a muchos inversores. La causa principal: el estrecho de Ormuz, la arteria marítima más importante del mundo para el comercio de crudo, está recuperando su pulso.
Del hilo al chorro: el crudo vuelve a fluir
El flujo de petróleo no iraní a través del estrecho ha aumentado aproximadamente un 50% en lo que va del mes de junio, según datos de la consultora Vortexa. Al menos 1,8 millones de barriles diarios transitaron desde el Golfo Pérsico en los primeros diez días de junio, frente a los 1,2 millones diarios de mayo. La cifra contrasta con los apenas 0,5 millones de barriles diarios que se registraban en abril, cuando el control iraní sobre el corredor era casi absoluto.
Desde UBS, el banco suizo, confirman la tendencia: el tránsito de petróleo ha pasado de ser un «hilo» en abril a convertirse en un «chorro» que supera los 1,7 millones de barriles diarios en la actualidad. El aumento se ha producido principalmente en los Emiratos Árabes Unidos, aunque también se observa un repunte en las cargas de productos derivados.
Los tránsitos ‘oscuros’, la nueva normalidad
Una de las claves de este resurgimiento del flujo es la creciente práctica de los llamados «tránsitos oscuros». Muchos buques están cruzando el estrecho sin utilizar sus transpondedores AIS (el sistema que permite identificar su ubicación y destino), una estrategia para eludir el control iraní y las posibles represalias.
«El tránsito por el estrecho sin señales AIS se ha convertido en la nueva normalidad», afirma Xavier Tang, analista sénior de mercado de Vortexa. Los armadores y las navieras están recuperando la confianza para cruzar Ormuz, incluso a falta de un acuerdo formal entre las partes.
El acuerdo, a la vuelta de la esquina
La segunda pata del desplome del petróleo es política. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para desatascar definitivamente el estrecho están en su fase final. Un alto funcionario iraní ha revelado a Bloomberg que es probable que se alcance un acuerdo en los próximos días, coincidiendo con la reunión de líderes del Grupo de los Siete (G7) que se celebrará en Evian (Francia) del 15 al 17 de junio.
Un funcionario del G7, que pidió permanecer en el anonimato por la sensibilidad del asunto, confirmó que las conversaciones están avanzadas. Otro miembro de la delegación señaló que el pacto probablemente se formalizará mediante un memorando de entendimiento, en lugar de un tratado definitivo, lo que permitiría una implementación más rápida.
El mercado ha reaccionado con entusiasmo a estas noticias. Los inversores descuentan que, en cuestión de semanas, el flujo de petróleo por Ormuz podría acercarse a los niveles previos al conflicto, que rondaban los 20 millones de barriles diarios entre crudo y productos derivados.
Las cifras del desplome
El futuro del Brent para entrega en julio, el más inmediato, experimentó una volatilidad extrema. El jueves por la mañana, los precios subían con fuerza ante los rumores de un nuevo endurecimiento del conflicto. Pero en cuestión de horas, la tendencia se invirtió. Al cierre de la jornada, el barril ya acumulaba una caída del 5%. Durante la madrugada de este viernes, el desplome alcanzó el 7%.
Los analistas coinciden en que el mercado está descontando no solo el aumento del flujo actual, sino también la expectativa de un acuerdo inminente que normalizaría por completo el tránsito por el estrecho.
El papel de China y las rutas alternativas
El hecho de que la crisis no haya derivado en una catástrofe económica global se debe a varios factores. Julius Baer, la casa de análisis suiza, enumera los más importantes:
- Reorganización de rutas comerciales: El comercio internacional ha demostrado ser mucho más flexible de lo que se creía. Los diferenciales de precio han incentivado nuevas rutas.
- Auge del crudo en Sudamérica: Guyana, Brasil, Argentina e incluso Venezuela han aumentado sus exportaciones, aliviando la presión sobre el Golfo Pérsico.
- Amplio suministro en Norteamérica: El combustible para aviones y los líquidos de gas natural han fluido sin interrupción.
- China tira de inventarios: El gigante asiático prácticamente ha dejado de comprar petróleo en el mercado para consumir sus reservas estratégicas, lo que ha evitado un desequilibrio mayor entre oferta y demanda.
Ormuz perderá importancia estratégica a largo plazo
Más allá de la coyuntura inmediata, algunos analistas apuntan a cambios estructurales que reducirán la importancia del estrecho de Ormuz en el futuro. Entre ellos:
- La aceleración de la electrificación en el transporte por carretera, que reducirá la demanda máxima de petróleo.
- La salida de los Emiratos Árabes Unidos del cártel petrolero (OPEP).
- La construcción de un oleoducto en Irak para exportar crudo directamente al Mediterráneo, sin pasar por Ormuz.
Julius Baer lo resume así: «Dentro de unos años, es muy probable que el estrecho de Ormuz haya perdido parte de su importancia estratégica y su amenaza económica».
El precio del petróleo, a la baja a finales de año
A pesar del repunte de los flujos y del optimismo por el acuerdo, los analistas advierten de que la recuperación total llevará tiempo. Los niveles previos a la guerra (20 millones de barriles diarios) están aún lejanos. Sin embargo, las perspectivas son positivas.
Desde Julius Baer mantienen su previsión: «La crisis actual debería seguir el patrón histórico de una crisis de precios breve pero intensa. Prevemos que el precio del petróleo bajará significativamente a finales de este año».
El mercado, mientras tanto, respira aliviado. El mundo no se asfixiará. Al menos, por ahora.




