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El negocio del hambre en Ceuta: hasta 900 euros al mes por dormir hacinados en garajes y sótanos de 15 metros con 25 personas

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Foto: EL PAIS

La Policía Nacional y la Guardia Civil han desarticulado en los últimos días dos redes que alquilaban espacios insalubres a migrantes llegados en el salto masivo de finales de julio. En uno de los casos, una pareja tenía a 25 personas, seis de ellas menores, en un sótano de 15 metros cuadrados. En el otro, dos detenidos cobraban hasta 900 euros mensuales por alojarlos en garajes sin condiciones de habitabilidad. Las mafias han encontrado en la crisis un lucrativo filón con las miles de personas en situación de vulnerabilidad que permanecen en la ciudad.

La crisis migratoria de Ceuta ha dejado al descubierto una realidad tan sórdida como lucrativa. La Policía Nacional y la Guardia Civil han desarticulado en los últimos días dos redes que se dedicaban a alojar en pisos patera a migrantes llegados en el salto masivo de los pasados 30 y 31 de julio, cobrándoles precios abusivos por vivir en condiciones de insalubridad y hacinamiento. Las operaciones, que se han saldado con cuatro detenidos, evidencian cómo las mafias y algunos particulares han encontrado en la crisis un filón económico con las miles de personas en situación de especial vulnerabilidad que permanecen en la ciudad 48 días después de la entrada masiva.

25 personas en un sótano de 15 metros

El caso más extremo lo ha destapado la Guardia Civil . Los agentes detuvieron a una pareja que tenía a 25 migrantes, entre ellos seis menores de edad, hacinados en un piso sótano de apenas 15 metros cuadrados. Los detenidos exigían a cada uno de los inquilinos hasta 300 euros al mes por vivir en esas condiciones, sin las mínimas medidas de habitabilidad, salubridad ni seguridad.

La operación, que se enmarca en el dispositivo desplegado para hacer frente a la crisis, ha permitido liberar a los 25 migrantes, que han sido atendidos por los servicios sociales. Los detenidos han pasado a disposición judicial acusados de un presunto delito de explotación de personas y de tráfico de migrantes.

Garajes a 900 euros al mes

En una operación paralela, la Policía Nacional detuvo a dos personas que se dedicaban a alquilar garajes y otros espacios sin condiciones de habitabilidad a migrantes llegados a la ciudad. Los arrestados cobraban hasta 900 euros mensuales por alojarlos en espacios que no reunían los requisitos mínimos para ser considerados viviendas.

La investigación, que continúa abierta, trata de determinar el alcance de la trama y si los detenidos actuaban de forma individual o formaban parte de una red más amplia dedicada a la explotación de migrantes. Las autoridades no descartan nuevas detenciones en los próximos días.

Un patrón que se repite desde el inicio de la crisis

Estas operaciones no son un hecho aislado. Desde que se inició la crisis migratoria, las mafias han encontrado en Ceuta un mercado cautivo: miles de personas en situación irregular, sin recursos, sin redes de apoyo y con la necesidad imperiosa de encontrar un techo bajo el que dormir. En agosto, la Policía Nacional informó de la detención de cinco personas integrantes de dos grupos criminales distintos que cobraban hasta 9.000 euros —un precio superior al habitual— a aquellas migrantes que, tras entrar en la ciudad, querían alcanzar las costas andaluzas.

Lo hacían en pequeñas embarcaciones, por la noche, hacinados y sin chalecos salvavidas ni medidas de seguridad en un peligroso viaje que duraba horas. Algunas mujeres migrantes denunciaron entonces a EL PAÍS que pagaban hasta 60 euros al día por el alquiler de una habitación en una casa en el barrio de El Príncipe. Por 20 euros más, les daban de comer. El dinero se lo enviaban sus familias desde Marruecos.

La dimensión de la crisis

La crisis de Ceuta cumple ya 48 días sin que la situación se haya normalizado por completo. Miles de personas permanecen aún en la ciudad autónoma, y los asentamientos improvisados en zonas como la playa del Trampolín o las Naves del Tarajal siguen generando conflictos vecinales y episodios de tensión. La falta de soluciones habitacionales y la lentitud de los procesos de regularización y retorno han creado el caldo de cultivo perfecto para que las mafias campen a sus anchas.

Las organizaciones humanitarias llevan semanas denunciando la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encuentran muchos de los migrantes que permanecen en Ceuta, y han exigido a las autoridades que refuercen los mecanismos de protección y que persigan con contundencia a quienes se lucran de su desgracia.