La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha permanecido sentada y ha ofrecido unos tímidos aplausos durante la ovación que el PSOE dedicó a Pedro Sánchez tras su discurso en la Ejecutiva Federal. Mientras sus compañeros de partido se ponían en pie para respaldar al presidente, la ministra se mantuvo en su escaño, en un gesto que refleja su desacuerdo con la versión oficial que Sánchez ha defendido sobre los informes del CNI y la crisis de Ceuta.
El gesto ha durado apenas unos segundos, pero ha dicho más que cualquier declaración pública. En el cierre del discurso de Pedro Sánchez este miércoles en la Ejecutiva Federal del PSOE, la bancada socialista se puso en pie para ovacionar al presidente. La mayoría, como es habitual en este tipo de actos, aplaudió con entusiasmo. Pero una figura destacada permaneció sentada: la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Mientras sus compañeros de partido, como los ministros de Transportes, Óscar Puente, o de Cultura, Ernest Urtasun, se sumaban a la ovación, Robles se mantuvo en su asiento, apenas dibujando un tímido movimiento de palmas. El gesto, captado por las cámaras de La Sexta, no ha pasado desapercibido y se ha interpretado como una señal de su desacuerdo con la versión oficial que Sánchez ha defendido en las últimas horas sobre la crisis de Ceuta.
La ministra que dice que el CNI sí avisó
La distancia física de Robles en la ovación es el reflejo de su distancia política con la narrativa del presidente. La ministra de Defensa es la única miembro del Ejecutivo que mantiene que los servicios de Inteligencia alertaron con antelación de la posibilidad de una entrada masiva en la frontera de Ceuta. Frente a la versión de Sánchez, que asegura que «ningún centro de inteligencia alumbra ninguna duda» y que no hubo informes de la «magnitud y gravedad» de la crisis, Robles se ha mantenido firme en sus declaraciones parlamentarias.
El pasado martes, la ministra reiteró en el Congreso que el CNI sí compartió información con la Delegación del Gobierno en Ceuta sobre una convocatoria para acceder a nado, programada para el día 30 de julio, aprovechando una fiesta en Marruecos. La versión de Robles fue desautorizada de forma explícita por Moncloa, que atribuyó sus palabras a que «no se habría explicado bien». La Delegación del Gobierno en Ceuta también negó haber recibido aviso alguno.
La brecha en el Gobierno se hace visible
El gesto de Robles llega después de un mes de contradicciones internas en el Gobierno sobre la gestión de la crisis de Ceuta. La ministra de Defensa, que ha mantenido su versión frente al presidente, parece haber decidido mostrar su desacuerdo también en los gestos públicos. El respaldo casi unánime de la bancada socialista a Sánchez en la Ejecutiva contrasta con la actitud contenida de Robles, que ha dejado claro que no comparte la línea oficial del partido.
Hasta ahora, la ministra había evitado el enfrentamiento directo con el presidente. Su gesto en la Ejecutiva Federal, sin embargo, apunta a que su paciencia se está agotando y que la brecha en el Gobierno sobre la crisis de Ceuta es mucho más profunda de lo que se había hecho público hasta ahora.




