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El Banco de España alerta de la desaceleración económica, la desigualdad, el déficit estructural y los excesos regulatorios

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Banco de España. Foto: Economipedia

En su Informe Anual 2025, el supervisor bancario muestra su preocupación por el parón económico que se avecina, la desigual distribución de la riqueza, el desequilibrio en las cuentas públicas y los excesos regulatorios. El PIB creció un 2,8% en 2025, pero el banco central advierte de una «desaceleración progresiva» para 2026 y 2027. La política fiscal, que mantiene «el desafío de afrontar el déficit estructural en un contexto de nuevas presiones de gasto», es otro de los focos de atención, así como la inflación, que se elevaría hasta el 3,6% este año por el encarecimiento de los productos energéticos derivado de la guerra de Irán.

Madrid (España). – El Banco de España ha presentado este jueves su Informe Anual 2025, un documento que dibuja un panorama agridulce para la economía española. Aunque el país ha mostrado una «notable resiliencia» y ha crecido por encima de la media europea, el supervisor bancario alerta de que las sombras se acumulan en el horizonte.

Crecimiento económico: fortaleza a corto plazo, desaceleración a medio

El PIB avanzó un 2,8% en 2025, impulsado por la demanda interna privada, que creció un 3,4%, y por la inversión productiva, que repuntó un 5,8%. La economía española superó así el crecimiento del conjunto de la Unión Europea (1,4%) y de las principales economías del área del euro.

Sin embargo, el Banco de España advierte de que ya a comienzos de 2026 se observan signos de desaceleración. En su escenario central, el crecimiento del PIB se situaría en el 2,3% en 2026 y en el 1,7% en 2027, con una inflación que podría alcanzar el 3,6% este año debido al shock energético derivado de la guerra de Irán.

Inflación y energía: el fantasma de 2022

El supervisor bancario alerta de que el encarecimiento de los productos energéticos está reduciendo las rentas reales de los hogares, un escenario similar al observado tras el estallido de la guerra de Ucrania en 2022. La inflación, que se había moderado en 2024, vuelve a repuntar con fuerza, lo que podría frenar el consumo y la inversión.

Política fiscal: el déficit estructural, un lastre persistente

El informe del Banco de España muestra su preocupación por la política fiscal. El déficit de las Administraciones Públicas se redujo hasta el 2,4% del PIB en 2025, pero esta mejora obedece solo a «factores transitorios». El desequilibrio estructural de las cuentas públicas se mantiene en torno al 3% del PIB, una cifra similar a la de los años anteriores a la pandemia.

El supervisor advierte de que el gasto neto ha crecido por encima del 3,7% fijado en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo, y señala que la política fiscal deberá «absorber mayores necesidades de gasto vinculadas a defensa, transición climática, envejecimiento demográfico y digitalización de la economía». Estas nuevas presiones dificultarán la reducción del déficit y la deuda en los próximos ejercicios.

Ingresos récord, pero sin plan a medio plazo

El Banco de España destaca que las bases de los impuestos han crecido por encima del PIB, impulsadas por la progresividad «en frío» del IRPF (la falta de actualización de los parámetros al ritmo de crecimiento de las rentas), el incremento de las cotizaciones sociales, el impuesto temporal a los bancos y la limitación a la compensación de pérdidas de filiales en el impuesto sobre Sociedades.

Sin embargo, el supervisor critica la falta de una estrategia fiscal a medio plazo: «Resulta incierto cómo se financiarán estas nuevas presiones de gasto y, por tanto, qué efecto tendrán sobre la dinámica de la deuda pública». El banco central insta al Gobierno a avanzar en una planificación fiscal más estructurada y orientada al medio plazo.

Mercado laboral: paro elevado y jóvenes, los más castigados

El mercado laboral mantuvo un comportamiento dinámico en 2025, con la tasa de desempleo situándose por debajo del 10% por primera vez desde 2008. Sin embargo, el Banco de España advierte de que la tasa de paro «se está reduciendo a un ritmo insuficiente» y continúa siendo «elevada» en comparación con el resto de la UE.

El desempleo juvenil es especialmente preocupante: en España se sitúa en el 23%, muy por encima de lo observado en Alemania (6,5%) y Países Bajos (8,6%). Además, el informe señala «diferencias significativas entre comunidades autónomas y por grupos de edad».

Vivienda: un problema que se transmite a toda la economía

El informe dedica un apartado especial al problema de la vivienda. El Banco de España señala que los problemas de acceso a la compra o al alquiler se transmiten al conjunto de la economía a través de «canales que afectan a la situación macroeconómica y a la distribución de la renta y la riqueza de los hogares».

El crecimiento diferencial entre los precios de la vivienda y la renta de los hogares condiciona el acceso al crédito hipotecario, las decisiones de consumo y la capacidad de ahorro de los hogares. La persistencia de elevados esfuerzos para acceder a una vivienda «genera un aumento de los hogares en situación de vulnerabilidad social y modifica la distribución intergeneracional de la riqueza».

Regulación: excesos que lastran la competitividad

El Banco de España también alerta sobre «la persistencia de importantes ineficiencias asociadas al entorno regulatorio». La complejidad y la fragmentación regulatoria entre los diferentes niveles de la Administración generan costes de cumplimiento elevados, dificultan la expansión geográfica de las empresas y se asocian a una elevada heterogeneidad regional en las métricas de eficiencia asignativa.