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Batalla campal en el Gobierno por la CNMC: Moncloa se inclina por Bacigalupo, mientras los socios exigen su cuota

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Foto: ABC

La sucesión al frente de la CNMC se ha convertido en un auténtico campo de batalla político. El organismo, clave en la regulación de sectores estratégicos como la energía, las telecomunicaciones, el transporte, el audiovisual y los servicios digitales, ve cómo se acercan los plazos y los aspirantes se multiplican.

El mandato de la actual presidenta, Cani Fernández, junto con los de tres consejeros, expira el martes 16 de junio de 2026. Aunque la fecha límite está a la vuelta de la esquina, la normativa permite que los cargos salientes permanezcan en sus puestos hasta que el Gobierno formalice los nombramientos de los sustitutos. Esto da un margen de maniobra, pero no aplaca las tensiones.

El favorito de Moncloa: Mariano Bacigalupo

Según ha podido saber ABC, el entorno del presidente se inclina por Mariano Bacigalupo para ocupar el sillón principal del organismo. Bacigalupo, marido de la exvicepresidenta para la Transición Ecológica Teresa Ribera, es actualmente magistrado en excedencia y cuenta con una larga trayectoria en el ámbito del derecho administrativo y la regulación económica.

Su perfil técnico y su conocimiento de las instituciones le convierten, a ojos de Moncloa, en un candidato idóneo para pilotar la CNMC en un momento de profundos cambios regulatorios en Europa. Sin embargo, su vinculación familiar con Ribera ha generado recelos en algunos sectores del Gobierno, que ven en su posible nombramiento un exceso de «familismo político».

Los ministros en pie de guerra

Varios miembros del Ejecutivo están tratando de influir en la decisión final. Según las fuentes consultadas, los ministros Sara Aagesen (Transición Ecológica), Óscar Puente (Transportes) y Óscar López (Digitalización) están especialmente activos, ya que sus carteras tienen competencias directas sobre sectores regulados por la CNMC.

Aunque no han trascendido los nombres concretos que apoyan, se da por seguro que cada uno de ellos ha trasladado a Moncloa sus preferencias. La pugna es especialmente intensa entre Aagesen y López, dos pesos pesados del ala socialista del Gobierno que buscan colocar a un afín en un puesto de máxima relevancia.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, también ha entrado en la partida. Fuentes políticas señalan que Cuerpo ha forzado un pulso «silencioso» con Moncloa al deslizar la posibilidad de nombrar a un TECO (técnico comercial y economista del Estado), siguiendo la estela de su antecesora Nadia Calviño, quien impulsó el nombramiento de Cani Fernández. El nombre que circula en los mentideros económicos es el de Inmaculada Gutiérrez, una TECO con amplia experiencia en análisis de mercados, regulación y competencia, que ya fue consejera de la CNMC en el pasado.

Los socios independentistas aprietan: Junts, ERC y PNV quieren su trozo del pastel

La batalla no es solo interna del PSOE. Los socios de investidura del Gobierno también han entrado en escena y están presionando con fuerza. Saben que su voto en el Congreso es imprescindible para renovar la cúpula de Competencia, y quieren obtener algo a cambio.

Estos son los consejeros que cesan y los partidos que los apoyaron en su día:

  • Josep Maria Salas i Prat (consejero de la sala de supervisión regulatoria): fue propuesto por ERC.
  • Carlos Aguilar Paredes (también de la sala de supervisión regulatoria): llegó de la mano de Podemos, impulsado por Pablo Iglesias.
  • Pilar Sánchez Núñez (consejera de la sala de competencia): su mandato también vence el 16 de junio, aunque cesó en enero pasado. Era la cuota del PSOE propuesta por la propia Calviño.

Es decir, hay tres sillones en juego (sin contar la presidencia), y cada uno de ellos estaba ocupado por perfiles vinculados a una sensibilidad política concreta. ERC quiere mantener el suyo, y ya ha trasladado a Moncloa que su candidato es el exdiputado en el Congreso Joan Capdevila. Junts, por su parte, aspira a hacerse con la vacante dejada por Sánchez Núñez (la cuota socialista) y así tener dos representantes en el consejo, junto con Pere Soler, exdirector general de los Mossos, cuyo nombramiento ya se atribuyó a su entorno. PNV también quiere conservar influencia.

Sumar, la plataforma que lidera Yolanda Díaz, también reclama mantener su cuota, pero las fuentes consultadas son pesimistas: «Solo hay tres sillones, así que parece que, a priori, podría ser la sacrificada por necesidades obvias para el Gobierno».

El riesgo del bloqueo: el fantasma del CGPJ

Moncloa es consciente de que necesita los votos de los socios independentistas para sacar adelante la renovación. Si Junts, ERC y PNV votan en contra junto con PP y Vox, el nombramiento quedaría bloqueado. Y el bloqueo de un órgano clave como la CNMC, en un momento de reformas económicas y transición energética, sería un problema mayúsculo para el Ejecutivo.

El temor es que se repita el escenario del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que estuvo bloqueado durante años por la falta de acuerdo entre los partidos. Si eso ocurre con Competencia, el riesgo es que, en unas potenciales elecciones generales de aquí a un año, sea el Partido Popular quien termine haciendo los relevos.

Plazos ajustados y calendario previsto

La voluntad del Gobierno es llevar las propuestas al Consejo de Ministros del próximo martes 16 de junio. Si se aprueban, los nombres deberán pasar por la Comisión de Economía del Congreso, donde PP y Vox ya han adelantado que votarán en contra. Sin embargo, no tienen mayoría suficiente para bloquear por sí solos (se necesitan 18 votos de un total de 35, y la suma de PSOE y sus socios alcanza esa cifra si se mantienen unidos).

Una vez superado el filtro parlamentario, los nombramientos deberán ser ratificados en otro Consejo de Ministros, antes de la toma de posesión de los nuevos consejeros.

Un organismo clave en juego

La CNMC no es un organismo menor. Tiene capacidad regulatoria y sancionadora en sectores que mueven miles de millones de euros. Quien controle su presidencia y su consejo tendrá una influencia decisiva en las reglas del juego de la energía, las telecomunicaciones, el transporte, el audiovisual y los servicios digitales durante los próximos seis años.

Por eso la batalla es tan feroz. Por eso los ministros se pelean. Por eso los socios independentistas aprietan. Y por eso Moncloa se toma su tiempo. El relevo de Competencia es una pieza clave del tablero político, y Pedro Sánchez no quiere equivocarse.