El senador brasileño, derrotado por Lula en la segunda vuelta, cruzó el martes por la noche el puente que une Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú y abordó un jet privado rumbo a Guayaquil. Lo hizo después de que la Justicia le prohibiera salir del país y le cancelara los pasaportes por una investigación de blanqueo de capitales. Washington ya ha anunciado que le concederá un visado.
Flávio Bolsonaro ha consumado su fuga. El senador brasileño, que perdió la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente a Lula da Silva el pasado domingo, cruzó este martes por la noche la frontera terrestre con Argentina y abordó un vuelo privado con destino a Ecuador, desde donde previsiblemente continuará su viaje hacia Estados Unidos.
La ruta de la huida
Según ha confirmado la Dirección Nacional de Migraciones argentina, Bolsonaro ingresó al país a las 22:50 horas del martes a través del Puente Internacional Tancredo Neves, que conecta la localidad brasileña de Foz do Iguaçu con la argentina de Puerto Iguazú, acompañado de su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus dos hijas. Las autoridades argentinas precisaron que los cuatro presentaron «documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal» y que el trámite se realizó «sin incidentes».
Apenas cuarenta minutos después, a las 23:30, la familia abordó un Gulfstream G400 de matrícula argentina perteneciente a la empresa Baires Fly S.A., con destino a Guayaquil (Ecuador). El plan de vuelo registrado por las autoridades argentinas indicaba esa escala técnica, aunque el destino final, según fuentes políticas citadas por medios brasileños, era Estados Unidos. El avión despegó pasada la medianoche y evitó sobrevolar territorio brasileño.
El cerco judicial en Brasil
La salida de Bolsonaro se produce apenas unas horas después de que la Policía Federal de Brasil cancelara sus pasaportes, tanto el ordinario como el diplomático. El senador había recibido el lunes la orden del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes de entregar sus documentos de viaje en un plazo de 24 horas y de abstenerse de abandonar el país, en el marco de una investigación por presunto blanqueo de capitales vinculada a sus relaciones con el abogado Willer Tomaz y a movimientos financieros sospechosos en el sector de las apuestas deportivas.
Bolsonaro no cumplió el plazo y, al expirar este el martes por la mañana, la Policía Federal procedió a la anulación de los documentos. El senador, que había negado tener intención de salir del país y había asegurado que se defendería de lo que calificó como un «intento de intimidación«, se convirtió así en el segundo miembro de la familia Bolsonaro en abandonar Brasil rumbo a Estados Unidos, tras su hermano Eduardo Bolsonaro, que reside allí desde hace años.
Washington tiende la mano
Estados Unidos no ha tardado en pronunciarse. Un alto cargo del Departamento de Estado ha confirmado que la administración de Donald Trump «expedirá visados a Flávio Bolsonaro y a sus familiares y les permitirá entrar en Estados Unidos«. El propio Trump, preguntado por la fuga, se ha mostrado favorable a acogerle: «Estaría de acuerdo, me parecería bien«. El presidente estadounidense también ha aprovechado para cuestionar, sin aportar pruebas, el resultado electoral brasileño: «El resultado final está bien, pero la forma en la que llegaron a ese resultado fue terrible«.
El contexto
La fuga de Flávio Bolsonaro cierra, por ahora, una de las carreras políticas más vertiginosas de los últimos años. El senador, de 45 años, era el candidato favorito tras imponerse en la primera vuelta, pero sucumbió ante la remontada histórica de Lula, que logró el 51,76% de los votos frente al 48,24% de su rival. Su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, cumple condena de 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de 2023.




