El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, ha comparecido como testigo en un proceso judicial sin precedentes que busca determinar la responsabilidad de las plataformas de su empresa en la salud mental de los usuarios más jóvenes. El juicio aborda la premisa de si Instagram y otras redes de Meta generan adicción y perjudican deliberadamente a los menores de edad.
Durante el interrogatorio conducido por los abogados de la parte demandante, Zuckerberg se mantuvo firme en su postura previa. El ejecutivo afirmó que, según su criterio, la evidencia científica actual no ha logrado demostrar una relación causal directa entre el uso de las redes sociales y el desarrollo de daños en la salud mental de los usuarios.
El testimonio surge a raíz de la demanda presentada por una joven de 20 años, identificada bajo las iniciales KGM. Según la acusación, el uso temprano de la tecnología de Meta derivó en una adicción que exacerbó cuadros de depresión y pensamientos suicidas en la joven.
Este juicio marca un hito en la industria tecnológica, ya que cuestiona directamente el diseño algorítmico de las plataformas y su impacto en la población vulnerable. Por su parte, la defensa de Meta continúa desestimando las acusaciones basándose en la falta de consenso científico sobre los efectos negativos mencionados en la demanda.



