El hasta ahora jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta ha presentado su renuncia «con efectos inmediatos» por la «evidente incompatibilidad» entre su versión —que trasladó al delegado los avisos del CNI el 29 de julio— y las declaraciones de Pérez Triano, que sostiene que nunca recibió esa información. Su salida se produce dos días después de que Moncloa desclasificara los 40 informes que revelaron la conversación de 11 minutos y los mensajes de WhatsApp previos a la entrada masiva.
La crisis de Ceuta ha cobrado su primera víctima política. Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, ha presentado su dimisión este viernes con efectos inmediatos, según ha confirmado el diputado socialista Melchor León. Su renuncia llega dos días después de que el Gobierno desclasificara 40 informes que revelaron que Sanz recibió mensajes de WhatsApp y mantuvo una conversación telefónica de unos 11 minutos con un agente del CNI el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva de migrantes.
La «evidente incompatibilidad» que rompió la confianza
En el comunicado donde oficializa su salida, Sanz ha sido taxativo: renuncia «por razones personales y familiares y por la evidente incompatibilidad entre mi afirmación de que la información de mensajería escrita que se transmitió por el CNI el día 29 de julio fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día y las distintas declaraciones del delegado en distintos medios en las que afirma no haber recibido información por mi parte».
La fractura entre ambos era total. El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, compareció de urgencia el miércoles para negar cualquier dimisión y enrocarse en su versión: «Ninguno de esos documentos llegó a la Delegación. Los días 27, 28 y 29 hubo conversaciones entre un miembro del CNI y un miembro del gabinete de la Delegación. No los conocí. Es una conversación entre un miembro del gabinete y ese miembro del CNI. Es solo un intercambio de comunicación informal». Según Triano, nunca recibió el mensaje ni supo del contenido de esa llamada de 11 minutos.
El aviso que lo cambió todo
Los informes desclasificados por Moncloa han sido el detonante de toda la polémica. En ellos se reproduce el mensaje que un agente del CNI envió a Gonzalo Sanz el 29 de julio, advirtiendo de un «llamamiento para asalto por valla y mar mañana» aprovechando la Fiesta del Trono, con dos grupos de redes sociales que sumaban 180.000 seguidores. Tras ese WhatsApp se produjo la conversación telefónica de 11 minutos entre el gabinete de la Delegación y el agente del servicio de inteligencia.
Sanz sostiene que trasladó esa información a Pérez Triano ese mismo día, mediante mensajería escrita. Triano lo niega. Y esa contradicción insalvable es la que ha precipitado su salida. «Tomo esta decisión sin la más mínima acritud hacia el delegado porque sé que desde la Delegación del Gobierno se ha trabajado de forma denodada para lograr acciones por parte del Ejecutivo central desde el primer minuto», ha querido dejar claro Sanz en su comunicado, en el que también ha expresado su deseo de que «nuestra Ceuta recupere cuanto antes la normalidad que tanto necesitamos».
Quién es Gonzalo Sanz
Sanz, licenciado en Filología Inglesa y bombero profesional, llevaba más de tres décadas militando en el PSOE. Se incorporó a la Delegación del Gobierno durante la etapa de Salvadora Mateos como asesor y responsable de Protección Civil, y en febrero de 2025 fue nombrado jefe del Gabinete Técnico, después de la salida de Rafael García. Su experiencia en emergencias lo llevó a participar en el dispositivo desplegado durante la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, donde permaneció dos meses destinado.
La presión sobre Pérez Triano no cesa
La dimisión de Sanz no ha cerrado la crisis. La oposición ha redoblado sus exigencias de que sea el propio delegado del Gobierno quien asuma responsabilidades. El PP y Vox han señalado directamente a Pérez Triano, recordando que la desclasificación de los informes evidencia que la alerta sí llegó a la Delegación, aunque fuera a través del jefe de Gabinete y no directamente al máximo responsable. El Gobierno, por su parte, mantiene su versión de que el CNI no advirtió de la magnitud de lo que iba a ocurrir, una tesis que los documentos desclasificados ponen en cuestión.
La salida de Sanz es la primera consecuencia política de una crisis que sigue sin resolverse y que amenaza con seguir cobrándose responsables en las próximas semanas.



