Los servicios de información han identificado a varios jóvenes que lograron infiltrarse en la avalancha del 30 de julio y que ahora promueven dos objetivos: seguir presionando a la sociedad ceutí y alentar a sus compatriotas a cruzar la frontera. ABC ha tenido acceso a perfiles que están siendo monitorizados por las fuerzas de seguridad.
La crisis migratoria de Ceuta no solo es un problema de fronteras y de gestión humanitaria. También es un problema de seguridad. La Policía Nacional está investigando a varios radicales marroquíes que entraron en la ciudad autónoma durante la avalancha del pasado 30 de julio y que, desde entonces, están utilizando sus cuentas en redes sociales para promover la violencia y la presión sobre la sociedad ceutí, según ha podido confirmar ABC.
Los servicios de información han identificado a varios jóvenes que lograron infiltrarse entre la marea humana que cruzó la frontera. Su objetivo, según las investigaciones, es doble: por un lado, seguir ejerciendo presión sobre la población de la ciudad autónoma, y por otro, alentar a sus compatriotas a intentar cruzar la frontera.
«No nos iremos hasta terminar de joderles»
ABC ha tenido acceso a dos perfiles de redes sociales que están siendo monitorizados por las fuerzas de seguridad. Uno de ellos, que pertenece a un joven que consiguió infiltrarse en la oleada del 30 de julio, publica mensajes de claro contenido violento que evidencian su intención de continuar con la presión sobre la ciudad.
«No nos iremos hasta terminar de joderles», expone uno de los mensajes de este radical, que utiliza un lenguaje directo y amenazante. Otros mensajes incluyen arengas a sus compatriotas, animándolos a cruzar la frontera y desafiando a las autoridades españolas.
Las investigaciones apuntan a que estos perfiles no son casos aislados, sino que forman parte de una estrategia más amplia de desestabilización, que busca generar un clima de tensión permanente en Ceuta y debilitar la respuesta de las autoridades.
La estrategia de presión: dos frentes abiertos
Los investigadores han identificado dos premisas principales en la estrategia de estos radicales. La primera es mantener la presión sobre la sociedad ceutí mediante mensajes de odio y amenazas, que se difunden a través de plataformas como TikTok, Instagram y Telegram. La segunda es alentar a otros marroquíes a intentar cruzar la frontera, aprovechando la percepción de que la frontera es porosa y que las autoridades no pueden controlarla eficazmente.
La presencia de estos radicales en las redes sociales no solo tiene un impacto en la seguridad de la ciudad, sino que también contribuye a la polarización y al clima de tensión que ya se vive en Ceuta.
Un desafío para las autoridades
La investigación de estos perfiles es un desafío para las autoridades, que deben equilibrar la necesidad de actuar contra la incitación a la violencia con el respeto a la libertad de expresión. Además, la identificación de los autores de estos mensajes se ve dificultada por el uso de perfiles falsos y cuentas anónimas.
Sin embargo, los servicios de inteligencia continúan trabajando para identificar y localizar a estos radicales, conscientes de que su actividad en redes sociales puede tener consecuencias muy reales en la calle.




