La misa funeral en memoria de las 45 personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz se convirtió este jueves en un acto de profundo recogimiento y solidaridad, marcado por la emoción compartida entre familiares, autoridades y ciudadanos.
La ceremonia, celebrada en el Palacio de Deportes Carolina Marín, reunió a decenas de allegados de las víctimas, quienes participaron en un homenaje cargado de respeto y silencio. Durante el acto, varios familiares compartieron su dolor por la pérdida de sus seres queridos, en un ambiente de acompañamiento colectivo.
Tras la finalización del oficio religioso, los reyes Felipe VI y Letizia recorrieron el recinto para saludar personalmente a los familiares de los fallecidos. Fue en ese momento cuando se vivió una de las escenas más conmovedoras de la jornada: el monarca, visiblemente afectado, abrazó y consoló a una familiar que no pudo contener la emoción, gesto que fue recibido con aplausos por los asistentes.
La imagen reflejó la dimensión humana del duelo y el compromiso institucional de acompañar a quienes atraviesan una de las etapas más difíciles tras la tragedia. La cercanía mostrada por los Reyes fue valorada por los presentes como un acto de respeto y empatía hacia las familias golpeadas por el siniestro.
El homenaje concluyó con un mensaje de unidad y memoria, recordando a las víctimas y reafirmando el acompañamiento a sus familiares en un momento que ha marcado profundamente a la comunidad de Adamuz y al conjunto del país.




