El Rey ha pronunciado en la ciudad autónoma el discurso más contundente de su reinado sobre la españolidad de Ceuta y Melilla. Ha reclamado a Rabat «confianza» y «respeto mutuos» para mantener una buena relación de vecindad, pero ha advertido de que la soberanía española «es indiscutible».
Felipe VI ha pronunciado este lunes en Ceuta el discurso más contundente de su reinado sobre la españolidad de las ciudades autónomas y su defensa frente a cualquier amenaza. El Rey ha exigido a Marruecos «buena fe«, «confianza» y «respeto mutuo» para mantener una buena relación de vecindad con España, pero ha advertido de que la soberanía y la integridad territorial del país «no son negociables: son indiscutibles«.
Un discurso histórico
Las palabras del monarca, pronunciadas durante su visita oficial a Ceuta, suponen un paso más en la posición de la Corona respecto a las dos ciudades autónomas y llegan en un momento de máxima tensión con Marruecos tras la crisis migratoria que sacudió la ciudad a finales de julio.
El Rey ha querido dejar claro que España está dispuesta a mantener una relación de cooperación con el país vecino, pero ha subrayado que esa relación debe basarse en la reciprocidad y en el respeto a la legalidad internacional. «España quiere tener la mejor relación posible con Marruecos, pero esa relación debe construirse sobre la buena fe, la confianza y el respeto mutuos«, ha señalado.
«La soberanía no es negociable»
En el pasaje más firme de su intervención, Felipe VI ha advertido de que la soberanía nacional y la integridad territorial de España «no son negociables: son indiscutibles«. El monarca ha defendido así la españolidad de Ceuta y Melilla frente a cualquier reclamación o amenaza, y ha subrayado que ambas ciudades «son y seguirán siendo españolas«.
El Rey también ha tenido palabras de reconocimiento para los ceutíes, a los que ha agradecido su «civismo, serenidad y entereza» durante la crisis migratoria. «Ceuta es un ejemplo de españolidad, de convivencia y de lealtad a España«, ha afirmado.
Un discurso con múltiples destinatarios
El discurso de Felipe VI tiene múltiples destinatarios. Por un lado, está dirigido a Marruecos, al que el Rey reclama un cambio de actitud en sus relaciones con España. Por otro, está dirigido al Gobierno español, al que respalda implícitamente en su defensa de la soberanía nacional. Y, por último, está dirigido a la opinión pública española, a la que el monarca quiere transmitir un mensaje de firmeza y unidad en torno a la defensa de Ceuta y Melilla.
El discurso del Rey llega en un momento especialmente delicado para las relaciones hispano-marroquíes. La crisis migratoria de Ceuta, con la entrada de 80.000 personas en apenas dos días, ha reabierto las sospechas sobre el papel de Rabat en la crisis, y el Gobierno español ha reclamado a Marruecos explicaciones y garantías de que no volverá a ocurrir.
La reacción del Gobierno
El Gobierno ha valorado positivamente las palabras del Rey. Fuentes de Moncloa han señalado que el discurso del monarca «refleja la posición de España» y «refuerza la defensa de nuestra soberanía«. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha agradecido al Rey su «compromiso con Ceuta y con España» y ha subrayado que «la unidad de las instituciones es la mejor respuesta a cualquier amenaza«.
La reacción de Marruecos
Marruecos no se ha pronunciado oficialmente por el momento sobre el discurso del Rey. Fuentes diplomáticas marroquíes han señalado que el país vecino «toma nota» de las palabras de Felipe VI y ha reiterado su «voluntad de mantener relaciones de cooperación con España«, aunque ha evitado pronunciarse sobre la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla.




