La capital rusa ha sido escenario esta madrugada de la ofensiva ucraniana más devastadora contra su territorio desde que estalló la guerra a gran escala. Decenas de aeronaves no tripuladas han sobrevolado el cinturón metropolitano de Moscú, alcanzando por segunda vez en una semana la refinería de Kapotnya, una infraestructura que abastece más de un tercio del combustible de la ciudad. El ataque, reivindicado por el presidente Volodímir Zelenski, ha obligado a cerrar varios aeropuertos y ha trasladado al corazón de la retaguardia rusa la vulnerabilidad que el Kremlin impone cada día sobre las ciudades ucranianas. La defensa aérea rusa afirmó haber derribado 52 drones, pero las imágenes de la refinería ardiendo demuestran que la estrategia de Kiev está penetrando las defensas de Moscú con una efectividad sin precedentes.
Moscú / Kiev. – La guerra ha vuelto a golpear el centro de poder de Rusia con una intensidad que no se veía desde febrero de 2022. Esta madrugada, una oleada masiva de drones ucranianos ha puesto en jaque la seguridad de la capital rusa, forzando el cierre de sus principales aeropuertos y causando graves daños en una de sus infraestructuras energéticas más críticas. Moscú, que hasta ahora había permanecido relativamente a salvo de los grandes ataques, ha comenzado a experimentar en carne propia la guerra que sus fuerzas militares libran a diario en territorio ucraniano.
La refinería de Kapotnya, el objetivo estratégico de Kiev
El principal blanco del ataque ha sido, por segundo jueves consecutivo, la refinería de petróleo de Moscú (MNPZ), situada en el distrito sureste de Kapotnya. La instalación, que procesa cerca del 35% del combustible que consume la ciudad, es uno de los activos energéticos más sensibles de Rusia. Su papel en el abastecimiento de la aviación militar y civil, así como en la logística del ejército ruso, la ha convertido en un objetivo prioritario para las fuerzas ucranianas.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó el ataque desde Bruselas, donde se encuentra participando en una cumbre con la OTAN. Zelenski publicó en sus redes sociales un vídeo de la refinería envuelta en llamas y afirmó: «La pasada noche, nuestras acciones de larga distancia alcanzaron de nuevo la región de Moscú. Por segunda vez esta semana, ha sido golpeada la refinería de petróleo de Moscú».
La respuesta de la defensa aérea rusa
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó el ataque y afirmó que las defensas aéreas habían repelido una incursión a «gran escala». Sobianin detalló que las fuerzas rusas habían destruido 52 drones, sin dar información sobre las bajas, y aseguró que todos los servicios de emergencia se encuentran en el lugar de los hechos.
Los ataques con drones se han convertido en la respuesta asimétrica de Kiev para compensar su inferioridad en el campo de batalla convencional. Al golpear el corazón de Moscú, Ucrania busca socavar la moral de la población rusa y obligar al Kremlin a redirigir recursos a la defensa de su propio territorio.
Los aeropuertos de Moscú, en alerta
El impacto del ataque se extendió más allá del complejo industrial. La amenaza aérea obligó a activar protocolos de emergencia en varios aeropuertos de la capital, incluyendo Sheremétievo, el más concurrido de la red rusa, que impuso restricciones temporales en sus operaciones para garantizar la seguridad.
Este escenario forma parte de la estrategia de Kiev para infligir daños económicos y logísticos a Rusia, demostrando que la guerra tiene un coste tangible para la población de la capital.
El efecto en el Kremlin y la cumbre de Kazán
El ataque se produce en un momento especialmente delicado para el Kremlin, que se preparaba para recibir a líderes asiáticos en Kazán para una cumbre. El hecho de que el conflicto haya vuelto a golpear el centro neurálgico de su poder expone la vulnerabilidad de la retaguardia rusa.
Un cambio en la dinámica de la guerra
La ofensiva de esta madrugada es un nuevo recordatorio de que la guerra en Ucrania no tiene fronteras claras. Mientras las tropas rusas siguen avanzando en el Donbás, Ucrania responde golpeando el corazón de la economía y la logística rusas. La «tormenta de drones» ha demostrado que Kiev tiene la capacidad y la determinación para llevar la guerra a las calles de Moscú.




