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«El ático de Ayuso para Maricarmen»: la noche en vela de un barrio entero para frenar el desahucio de una mujer de 87 años

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Foto: TeleMadrid

Un centenar de activistas ha pasado la madrugada frente al portal de Maricarmen, en el barrio del Retiro, para impedir su cuarto intento de desalojo. A primera hora se han sumado otros 300 manifestantes, entre ellos Irene Montero y el cómico Ignatius. Diecinueve lecheras cortan la calle y los antidisturbios han comenzado a despejar la zona. En junio, hasta la ONU pidió al Estado español que paralizara el desahucio.

La calle del Alcalde Sainz de Baranda, en el barrio madrileño del Retiro, se ha convertido en el epicentro de la lucha por el derecho a la vivienda. Desde las 6:00 de la mañana, un centenar de activistas ha pasado la noche en vela frente al portal de Maricarmen, una vecina de 87 años e inválida que se enfrenta a su cuarto intento de desahucio, previsto para las 9:30. A lo largo de la mañana, se han ido sumando en goteo otros 300 manifestantes, que han convertido la calle en un plató de televisión y en un símbolo de la resistencia vecinal contra los desalojos.

«El ático de Ayuso para Maricarmen», corean los concentrados a un lado del cordón policial que corta la calle desde primera hora . La consigna, que mezcla la indignación por el caso de Maricarmen con la polémica del ático de lujo de la presidenta madrileña, resume el malestar de un movimiento que lleva meses denunciando la crisis de la vivienda en la capital.

«Maricarmen se queda»

Frente a los agentes antidisturbios, que sobre las 7:00 han empezado a despejar la calle, los manifestantes han coreado sin descanso el grito que se ha convertido en el lema de la jornada: «Maricarmen se queda». Hasta 19 lecheras —el nombre que reciben las unidades móviles de la Policía— cortan la calle para impedir el acceso de los operarios judiciales y de los agentes que deben ejecutar el desalojo.

La presencia policial no ha impedido que la calle se haya llenado de rostros conocidos. Al lugar se han acercado al alba la líder de Podemos, Irene Montero, y el cómico Ignatius, en pantalón corto, que se han sumado a los concentrados y han mostrado su apoyo a Maricarmen. La escena, con decenas de personas sentadas en el suelo, pancartas y cánticos, ha recordado a otras movilizaciones similares que se han multiplicado en Madrid en los últimos años.

El caso que llegó a la ONU

El de Maricarmen no es un desahucio cualquiera. En su anterior intento de desalojo, en junio, hasta la ONU reclamó al Estado español que paralizara el desahucio. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas instó a España a adoptar «medidas cautelares» para proteger a la anciana, que ha vivido en esa casa durante más de siete décadas. La petición, que fue ignorada por las autoridades judiciales, convirtió el caso en un símbolo internacional de la lucha por el derecho a la vivienda.

La historia de Maricarmen es la de miles de personas mayores en España que se enfrentan a desalojos tras años de litigios con fondos de inversión y grandes propietarios. Organizaciones como el Sindicato de Inquilinas y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) llevan años denunciando esta situación y reclamando medidas efectivas para proteger a los inquilinos más vulnerables.

Un pulso que trasciende el caso individual

La concentración de este miércoles trasciende el caso de Maricarmen. Los activistas han querido convertir su lucha en un altavoz para exigir una regulación efectiva de los alquileres, un parque público de vivienda y la paralización de los desahucios de personas vulnerables. «No se trata solo de Maricarmen. Se trata de todas las personas que están siendo expulsadas de sus casas por un mercado que no perdona», ha declarado una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas.

Mientras la Policía despeja la calle y los operarios judiciales se preparan para ejecutar el desalojo, Maricarmen sigue en su casa. Y sus vecinos, junto a cientos de activistas, han dejado claro que no piensan dejarla sola. El pulso entre la resistencia vecinal y la orden judicial se mantiene, y todo apunta a que la calle del Alcalde Sainz de Baranda seguirá siendo noticia en las próximas horas.