El presidente de Nicaragua ha anunciado que trabajará con el Parlamento para «poner un muro» a los partidos políticos que pretendan llegar al Gobierno por la vía electoral. Con esta declaración, Ortega cierra explícitamente cualquier posibilidad de cambio político a través de las urnas de cara a los comicios previstos para noviembre de 2027.
«Aquí no volverá a haber elecciones»
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha sentenciado que «aquí no volverá a haber elecciones», cerrando explícitamente la vía electoral como mecanismo de cambio político de cara a los comicios previstos para noviembre de 2027. Además, anunció que trabajará con el Parlamento, controlado por él, para «poner un muro» a los partidos políticos que pretendan llegar al Gobierno por esa vía.
La declaración de Ortega supone un golpe definitivo a cualquier expectativa de alternancia política en Nicaragua y consolida el control del poder por parte del Frente Sandinista. La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación, y organizaciones de derechos humanos han denunciado que el régimen de Ortega está consolidando una dictadura en el país.
El cierre del espacio democrático
Con esta declaración, Ortega no solo anuncia la cancelación de las elecciones de 2027, sino que también anuncia la creación de un «muro» legal que impida que los partidos políticos opositores puedan acceder al poder. La medida, que será impulsada a través del Parlamento controlado por el oficialismo, tiene como objetivo eliminar cualquier posibilidad de cambio político por la vía electoral.
Ortega ya había dado pasos en esta dirección en años anteriores. En 2021, el régimen encarceló a los principales líderes opositores y excluyó a varios partidos de las elecciones, en un proceso que fue calificado como una «farsa electoral» por la comunidad internacional. Con esta nueva declaración, Ortega da un paso más en la consolidación de su poder absoluto.
La reacción de la comunidad internacional
La declaración de Ortega ha generado una ola de condenas en el ámbito internacional. Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han expresado su preocupación y han exigido al gobierno de Nicaragua que garantice el respeto a los derechos humanos y a la democracia.
La OEA ha recordado que la Carta Democrática Interamericana establece que los gobiernos deben garantizar elecciones libres y justas. La cancelación de las elecciones en Nicaragua supondría una violación flagrante de ese principio.
El régimen de Ortega, un poder sin control
Daniel Ortega, que llegó al poder en 2007, ha ido concentrando cada vez más poder en sus manos. El control de los medios de comunicación, la persecución a la oposición y la manipulación del sistema judicial han sido algunas de las herramientas que ha utilizado para consolidar su régimen. La cancelación de las elecciones supone el paso definitivo hacia la instauración de una dictadura en Nicaragua.
Un futuro incierto para Nicaragua
La declaración de Ortega deja a Nicaragua en un futuro incierto. La comunidad internacional ha anunciado que tomará medidas para presionar al gobierno de Managua, aunque la efectividad de estas medidas es limitada. La población nicaragüense, que ya sufre las consecuencias de la crisis económica y la represión política, se enfrenta a un escenario de incertidumbre y desesperanza.



