Convertirse en propietario en España hoy es más complejo que hace un año. Según los últimos análisis del sector, el mercado inmobiliario enfrenta en 2026 una «tormenta perfecta» que dificulta el acceso a la vivienda, especialmente para las rentas medias y bajas. La combinación de una oferta insuficiente, el endurecimiento de las condiciones hipotecarias y el fin de las bajadas de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) marca un cambio de ciclo en el sector.
Se estima que el precio de la vivienda subirá un 7% de media durante este año. Los analistas señalan que el déficit acumulado de inmuebles, que alcanzó las 625.000 unidades entre 2021 y 2025, sigue presionando el mercado. El crecimiento de la demanda, impulsado por el dinamismo laboral y la formación de nuevos hogares, choca con una oferta estancada, elevando los costes especialmente en grandes capitales y zonas costeras.
De esta manera, el sector bancario ha modificado su estrategia, priorizando la calidad sobre la cantidad. Las entidades financieras están endureciendo los criterios de solvencia, centrando sus mejores ofertas en perfiles de rentas altas como ingresos superiores a 4.000 euros mensuales. Esto ha provocado la desaparición de las hipotecas con intereses por debajo del 2% TIN, estableciéndose una «nueva normalidad» que oscila entre el 2% y el 2,10% para los perfiles más solventes.
Tras un 2025 marcado por recortes, el BCE ha decidido estabilizar los tipos de interés en torno al 2%. Con la inflación controlada en su objetivo, el regulador europeo no prevé nuevas bajadas en 2026, lo que elimina la esperanza de una financiación más barata a corto plazo. Pese a este escenario, se espera que las transacciones sigan creciendo, aunque el mercado se vuelve cada vez más selectivo, dejando fuera a una parte importante de la población joven y de ingresos moderados.




