El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha expresado su firme rechazo a la decisión de disputar a puerta cerrada el encuentro de baloncesto entre el Real Madrid y el Maccabi de Tel Aviv, previsto para este jueves 8 de enero en el Movistar Arena. El regidor madrileño ha acusado directamente al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, de utilizar la seguridad ciudadana como un «reclamo político» en lugar de como una garantía de convivencia.
El partido, declarado de alto riesgo, se jugará sin público siguiendo las recomendaciones de la Policía Nacional. Sin embargo, Almeida ha defendido que el Estado de derecho debe ser capaz de garantizar la seguridad sin restringir la libertad de los aficionados. «Que venga un equipo israelí no tiene que ser distinto de que venga un equipo de cualquier otra nacionalidad a jugar a Madrid», afirmó el alcalde desde el distrito de Barajas.
Para el regidor, la decisión supone una rendición ante posibles altercados en lugar de una protección del orden público. Almeida ha insistido en que el evento debería celebrarse a puerta abierta, aplicando «las represalias correspondientes» contra quienes intenten perturbar el desarrollo del juego. Esta nueva desavenencia entre el Palacio de Cibeles y la Delegación del Gobierno se suma a choques previos, como los ocurridos durante la organización de la Vuelta Ciclista a España.





