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Alegría y expectación en la tercera noche de la acampada de Sol: Maricarmen volverá a casa y el «decreto Maricarmen» está al caer

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Foto: RTVE.es

Alrededor de un millar de personas, según el Sindicato de Inquilinas, han pasado la noche en la Puerta del Sol entre bailes regionales, jotas y sevillanas. La tregua de la lluvia ha permitido que más personas se sumaran a la protesta, que celebra el acuerdo alcanzado por la representación de Maricarmen para que la anciana vuelva a su casa y espera con expectación la aprobación del real decreto de vivienda.

La Puerta del Sol ha vivido su tercera noche de acampada con un ambiente muy distinto al de las jornadas anteriores. La tregua de la lluvia, que durante buena parte del día había obligado a los concentrados a refugiarse bajo carpas y soportales, llegó a última hora de la tarde y permitió que la protesta recuperara su pulso. Alrededor de un millar de manifestantes, según el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, han pasado la noche en la plaza entre bailes regionales, jotas y sevillanas, en una mezcla de reivindicación y celebración que ha dado un nuevo aire al movimiento.

La jornada ha estado marcada por dos noticias que han llenado de esperanza a los concentrados. La primera, el acuerdo alcanzado por la representación de Maricarmen para que la anciana de 87 años vuelva a su casa, después de haber sido desalojada a manos de una empresa de inversión tras más de siete décadas viviendo en el mismo piso del barrio del Retiro. La segunda, la expectación ante el real decreto de vivienda que el Consejo de Ministros prevé aprobar este martes, y que los concentrados han rebautizado como «decreto Maricarmen».

La vuelta de Maricarmen, un símbolo de esperanza

El acuerdo para que Maricarmen regrese a su casa ha sido recibido como una victoria por parte de los concentrados, que han convertido el caso de la anciana en el símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda. La empresa propietaria del inmueble, Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L., ha aceptado finalmente revocar el desahucio y permitir que Maricarmen siga viviendo en el piso, después de semanas de movilizaciones y de presión social y política.

«Es una gran noticia. Maricarmen vuelve a casa. Pero no nos engañemos: su caso no es único. Hay miles de personas en toda España que están sufriendo lo mismo y que no tienen la suerte de contar con el apoyo que ella ha tenido. Por eso seguimos aquí», explicaba uno de los portavoces de la acampada.

La espera del «decreto Maricarmen»

La segunda gran expectativa de la jornada es la aprobación del real decreto de vivienda por parte del Consejo de Ministros. El texto, que incluirá medidas como la limitación de los precios del alquiler en zonas tensionadas, la regulación de los pisos turísticos y ayudas directas a los inquilinos, es una de las grandes apuestas del Ejecutivo para este otoño. Los concentrados, sin embargo, mantienen la cautela: «Hasta que no veamos el texto definitivo, no cantaremos victoria. Tiene que estar a la altura de la emergencia habitacional. Si se queda corto, seguiremos aquí», advertían desde el Sindicato de Inquilinas.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha vuelto a reivindicar la movilización ciudadana como herramienta legítima para exigir cambios. «En este país los derechos no caen del aire. La calle ya ha hablado», ha señalado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido incluso un cartel con el lema «Decreto Maricarmen» de manos de la cantante Amaia en la entrega de los Premios Vanguardia, un gesto que ha sido interpretado como un respaldo implícito a las reivindicaciones de los concentrados.

Una acampada que crece

La tregua de la lluvia ha tenido un efecto inmediato en la acampada: más personas se han unido a la protesta a lo largo de la tarde y la noche, elevando el número de asistentes y reforzando la sensación de que el movimiento sigue creciendo. Los concentrados han celebrado asambleas, han compartido comida y han organizado actividades culturales —como los bailes regionales que se han sucedido durante la noche— para mantener la moral alta y para mostrar que la protesta es pacífica y festiva.

La acampada de la Puerta del Sol cumple ya tres noches consecutivas y no tiene fecha de caducidad. Los organizadores han anunciado que continuarán en la plaza hasta que se apruebe un decreto de vivienda «a la altura de la emergencia habitacional» y han hecho un llamamiento a la ciudadanía para que se sume a la protesta en las próximas jornadas. «Esto no es una protesta de unos pocos. Es la protesta de una generación que no puede pagar un alquiler. Y no vamos a parar hasta que las cosas cambien», han concluido.