Fuentes de Moncloa confirman a ABC que el presidente del Gobierno insistirá con los dos textos que fueron tumbados en el Congreso con los votos en contra de Junts, PP y Vox. El Ejecutivo busca así reactivar su principal apuesta social en plena precampaña electoral y después de que Sánchez haya reconocido «errores» y haya pedido «renovar y ampliar el apoyo de la gente».
El Gobierno no se rinde con los decretos de vivienda. Fuentes de Moncloa han confirmado a ABC que el presidente Pedro Sánchez llevará de nuevo al Consejo de Ministros de este martes los dos reales decretos de vivienda que fueron tumbados el pasado viernes en el Congreso de los Diputados. La decisión supone insistir por la vía del decreto-ley después de que ninguno de los dos textos lograra salir adelante en la votación parlamentaria, donde el Ejecutivo sufrió una derrota contundente con los votos en contra de Junts, PP y Vox.
Los dos decretos, que el Gobierno aprobó la semana pasada en un proceso exprés, incluían medidas como la prórroga obligatoria de los contratos de alquiler, la limitación de las subidas anuales, la regulación de los desahucios para inquilinos vulnerables y la regulación de los pisos turísticos. El texto principal, el más extenso, llevaba meses negociándose con los grupos parlamentarios; el segundo, una medida de última hora, solo contemplaba la renovación automática de los alquileres y en el Ejecutivo asumían que tenía pocos visos de prosperar.
El fracaso parlamentario del viernes
La votación del viernes supuso un duro golpe para el Ejecutivo y evidenció la falta de apoyos con la que cuenta el Gobierno para sacar adelante sus iniciativas legislativas. Junts, que había negociado el contenido del decreto principal durante meses, expresó su «decepción» con el texto final y advirtió de que «no respondía a lo que se había acordado«. El PP y Vox votaron en contra por motivos ideológicos, y el PNV reclamó «más garantías» para las comunidades autónomas que quieran aplicar sus propias políticas de vivienda.
El fracaso de los decretos ha sido el detonante de la decisión de Sánchez de disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, según fuentes socialistas. El presidente compareció el viernes para anunciar la convocatoria electoral y, en su primera intervención tras el anuncio, reconoció que su Gobierno ha «cometido errores» y que «no han logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto». «Necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente para seguir avanzando», señaló.
Insistir por la vía del decreto-ley
La decisión de volver a llevar los decretos al Consejo de Ministros responde a la voluntad del Ejecutivo de no dejar caer su principal apuesta social en materia de vivienda, aun a sabiendas de que la medida no tiene garantizado el respaldo parlamentario . La vía del decreto-ley permite al Gobierno aprobar la norma sin necesidad de contar con la mayoría del Congreso, aunque luego el texto debe ser convalidado por la Cámara baja en un plazo de 30 días , algo que, con la actual correlación de fuerzas, parece muy complicado .
Fuentes gubernamentales han señalado que el Ejecutivo «no se resigna» a perder los decretos y que seguirá «peleando» por sacarlos adelante. La medida también tiene un componente electoral: Sánchez quiere presentar al PP y a Vox como los «responsables» de que las medidas de vivienda no salgan adelante, y confía en movilizar a su electorado en torno a esta bandera en la campaña electoral.
La reacción de la oposición
La oposición ha recibido la noticia con escepticismo. El PP ha calificado la maniobra de «teatro» y ha señalado que «el Gobierno sabe que los decretos no van a salir adelante, pero quiere utilizarlos como arma electoral». Vox, por su parte, ha señalado que «insistir con los mismos decretos es una muestra más de la incapacidad de Sánchez para gestionar el problema de la vivienda». Junts no se ha pronunciado por el momento sobre la decisión del Ejecutivo.
La reunión del Consejo de Ministros de este martes se prevé tensa. El Gobierno aprobará los decretos por segunda vez y los remitirá de nuevo al Congreso, donde previsiblemente volverán a ser tumbados. La diferencia es que, esta vez, la votación se celebrará en plena campaña electoral, y el Ejecutivo confía en que el resultado sea distinto. Lo que está claro es que la vivienda se ha convertido en el eje central de la precampaña y en uno de los principales campos de batalla entre el Gobierno y la oposición de cara al 29 de noviembre.




