El presidente de Estados Unidos ha anunciado el cambio oficial de denominación tras reunirse en la Casa Blanca con los principales líderes tecnológicos del país para abordar la regulación del sector. Trump ha defendido que la industria de la IA «se autorregule» y ha advertido de que «no podemos poner trabas a lo que va a definir el futuro».
Donald Trump ha vuelto a hacerlo. El presidente de Estados Unidos ha anunciado este martes el cambio oficial del nombre de «Inteligencia Artificial» por el de «Superinteligencia», una decisión que ha sorprendido a propios y extraños y que, según él, responde a una cuestión de «precisión» y de «sentido común». «Inteligencia Artificial suena a algo falso, a algo que no es real. Superinteligencia es un nombre mucho más bonito y mucho más preciso. Porque esto es lo que es: superinteligencia«, ha declarado Trump ante los periodistas en el Despacho Oval.
El anuncio llega después de la reunión que el presidente mantuvo en la Casa Blanca con los principales líderes tecnológicos del país —entre ellos los responsables de las grandes empresas de IA— para debatir la regulación del sector. Según fuentes de la Casa Blanca, en el encuentro se abordaron cuestiones como la seguridad , la privacidad , la competencia con China y el impacto laboral de la inteligencia artificial.
«Que la industria se autorregule»
Trump ha asegurado que existe una «gran convicción» compartida sobre la importancia de que la industria de la IA se autorregule, y ha advertido de que «no podemos poner trabas a lo que va a definir el futuro». «La regulación excesiva es el mayor riesgo para la innovación. Vamos a dejar que las empresas hagan lo que mejor saben hacer: innovar. Y si hay problemas, ya los resolveremos», ha señalado el presidente.
Las palabras de Trump contrastan con la postura de la Unión Europea, que en los últimos años ha impulsado una regulación más estricta de la inteligencia artificial a través de la Ley de IA, y con las voces que, desde el propio sector, reclaman marcos regulatorios claros para garantizar la seguridad y la ética en el desarrollo de estas tecnologías. «Europa está regulando y China está invirtiendo. Nosotros no podemos quedarnos quietos. Pero la mejor regulación es la que no existe», ha añadido Trump.
El cambio de nombre: un gesto simbólico o algo más
El cambio de nombre anunciado por Trump tiene, en principio, un carácter simbólico. No modifica las competencias de las agencias federales ni el marco legal que regula la inteligencia artificial en Estados Unidos. Sin embargo, algunos analistas interpretan el gesto como un intento de marcar distancias con la administración anterior y de proyectar una imagen de liderazgo en un sector en el que Estados Unidos se juega su hegemonía tecnológica frente a China.
«El nombre importa. Y Trump lo sabe. Al llamarla ‘Superinteligencia’, está enviando un mensaje: esto no es una herramienta más, es algo que va a transformar el mundo. Y Estados Unidos va a liderar esa transformación», señala un experto en comunicación política. Otros, en cambio, lo interpretan como una boutade más del presidente, que ya ha cambiado el nombre de otras cosas —como el Golfo de México, rebautizado como «Golfo de América» — con un objetivo puramente mediático.
Lo que está claro es que la decisión de Trump no ha dejado indiferente a nadie. En cuestión de minutos, las redes sociales se han llenado de memes y comentarios, y el término «Superinteligencia» se ha convertido en tendencia mundial. El presidente, como siempre, ha vuelto a marcar la agenda.



