El exministro venezolano y considerado testaferro de Nicolás Maduro ha cambiado su declaración de «no culpable» y ha admitido los cargos de conspiración para blanqueo y transacciones financieras ilícitas ante la jueza Kathleen Williams en Miami. El acuerdo incluye su colaboración con la justicia estadounidense y la entrega de 195 millones de dólares. Se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión.
Alex Saab ha decidido colaborar. El exministro venezolano, considerado durante años el testaferro de Nicolás Maduro, se ha declarado culpable este martes de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas ante un tribunal federal de Miami, tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía de Estados Unidos. La comparecencia, ante la jueza Kathleen M. Williams, supone un giro radical en la estrategia legal del empresario colombiano, que hasta ahora había negado todos los cargos.
Vestido con el uniforme ocre de preso y con el pelo canoso recogido, Saab ha respondido con un escueto «Culpable, señoría» cuando la jueza le ha preguntado por los cargos. El acuerdo, de 12 páginas y cuyos detalles no han trascendido, incluye su colaboración con las autoridades estadounidenses en las investigaciones en curso y la entrega de 195 millones de dólares en concepto de ganancias ilícitas. Saab, de 54 años, se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión, aunque la Fiscalía se ha comprometido a solicitar una condena en el rango inferior si su cooperación resulta valiosa.
El caso CLAP: el origen de la trama
Los cargos contra Saab se remontan a su participación en el programa CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), un sistema creado por el gobierno de Maduro para distribuir alimentos subsidiados a la población más vulnerable durante la crisis económica venezolana. Según la acusación, Saab y sus cómplices sobornaron a altos funcionarios venezolanos para obtener contratos millonarios de importación de alimentos, desviando después cientos de millones de dólares a través de cuentas bancarias en Estados Unidos.
La trama también incluyó, según el Departamento de Justicia, la venta ilegal de petróleo venezolano para evadir las sanciones estadounidenses, y el uso de empresas fantasma y registros de envío falsificados para ocultar el origen de los fondos.
Un acuerdo que puede incriminar a Maduro
La declaración de culpabilidad de Saab tiene una derivada política de primer orden. Su cooperación con la Fiscalía podría convertirlo en un testigo clave contra Nicolás Maduro en el proceso que el expresidente venezolano afronta en Nueva York por cargos de narcoterrorismo y narcotráfico. Saab fue durante años uno de los hombres de máxima confianza de Maduro y gestionó sus finanzas personales, lo que lo convierte en una fuente de información de enorme valor para los fiscales estadounidenses.
La jueza ha aceptado el acuerdo y ha fijado la sentencia definitiva para enero. Saab, que ha reconocido sufrir estrés postraumático desde su detención en Cabo Verde en 2020 y toma antidepresivos a diario, permanecerá bajo custodia federal hasta entonces.
Una historia de idas y venidas judiciales
La de Saab es una de las trayectorias judiciales más tortuosas de los últimos años. Fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020 cuando su avión hizo escala para repostar, acusado por Estados Unidos de lavado de dinero. Extraditado a Miami en 2021, pasó más de dos años en prisión hasta que el presidente Joe Biden lo indultó en diciembre de 2023 como parte de un canje que supuso la liberación de diez estadounidenses retenidos en Venezuela.
Tras su regreso a Caracas, Maduro lo nombró ministro de Industrias y Producción Nacional. Sin embargo, el giro político tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 cambió su suerte. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, lo destituyó de todos sus cargos y en mayo autorizó su deportación a Estados Unidos , donde ha vuelto a enfrentarse a la justicia que creía haber dejado atrás.




