El monarca ha inaugurado este lunes el nuevo centro de arte Faro Santander en la antigua sede del Banco Santander, un espacio que albergará las colecciones de la entidad y la polémica Colección Gelman. A su llegada, fue recibido entre vítores y aplausos por una multitud que le esperaba desde más de una hora antes. A la salida, el Rey saludó uno a uno a los más de 200 ciudadanos que aguardaban en el Paseo Pereda y en la calle Ataúlfo Argenta, en un gesto de cercanía que ha sido muy celebrado.
«¡Viva el Rey y viva España!». Con este clamor, los vecinos de Santander han recibido este lunes a Felipe VI en la inauguración de Faro Santander, el nuevo centro de arte ubicado en la antigua sede del Banco Santander. El monarca se ha dado un auténtico baño de masas en pleno centro de la capital cántabra, arropado por cientos de personas que esperaban su llegada desde más de una hora antes.
Un recibimiento cálido en pleno Paseo Pereda
La expectación era máxima cuando el coche oficial del Rey llegó al Paseo Pereda. Entre aplausos y gritos de «viva el Rey», Felipe VI se ha bajado del vehículo para cumplir con el saludo protocolario a las autoridades presentes: la presidenta de Banco Santander, Ana Botín; la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; el delegado del Gobierno, Pedro Casares; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; y la presidenta del Parlamento de Cantabria, María José González Revuelta.
El acto inaugural, que ha contado con las intervenciones de la propia Botín, del arquitecto David Chipperfield —responsable de la rehabilitación del edificio— y de la alcaldesa Gema Igual, ha sido el pistoletazo de salida de este nuevo espacio cultural. Sin embargo, el momento más especial ha llegado después.
El Rey se acerca a la gente
Tras finalizar el acto, Felipe VI ha salido a la calle para saludar a los vecinos y turistas que le esperaban. Durante unos diez minutos, el monarca ha recorrido la valla que separaba a la multitud, estrechando manos, firmando autógrafos e incluso haciéndose selfies con los asistentes.
Primero se ha acercado a los que esperaban en el Paseo Pereda, y después ha ido hacia la calle trasera para dar la mano al resto. Más de 200 personas, entre niños en carricoche y personas de avanzada edad, han tenido la oportunidad de saludar al Rey. «Qué suerte tenemos de poder tenerlo tan cerca. Es increíble. ¡Es majísimo!», exclamaba una señora a su acompañante. La sensación entre los presentes era de alegría y de recompensa por la espera, que se alargó durante casi dos horas.
Un gesto que trasciende la inauguración
El baño de masas del Rey ha sido especialmente significativo en una jornada marcada por la apertura de un espacio cultural que pretende ser «un faro para el arte y para la ciudad». Pero el gesto de cercanía del monarca con los ciudadanos, su disposición a saludar y su sonrisa han sido el verdadero protagonista del día.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha destacado que «Faro Santander es un proyecto para la ciudad, para la cultura y para el futuro», y el Rey, con su actitud, ha demostrado que está en sintonía con ese mensaje. Tras su salida, el clamor de «viva el Rey y viva España» ha continuado coreándose hasta que la comitiva oficial ha desaparecido.




