
El incendio de Riglos entra en su fase final tras diez días de emergencia, más de 1.000 evacuados y graves daños en un entorno natural de Huesca.
El incendio de Riglos, en la provincia de Huesca, ha comenzado a entrar en su fase final después de arrasar aproximadamente 14.500 hectáreas y obligar a evacuar a más de 1.000 personas. Las autoridades de Aragón prevén que el fuego pueda declararse controlado entre este viernes y el sábado, aunque advierten de que su extinción definitiva todavía requerirá varios días.
La emergencia, iniciada el 10 de agosto, afectó a 19 núcleos de población, dos campamentos turísticos y un campamento temporal. Los últimos vecinos que permanecían desalojados, residentes de Santa Cruz de la Serós, recibieron autorización para regresar progresivamente a sus viviendas.
El director general de Interior y Emergencias del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Clavero, indicó que el incendio se encuentra completamente estabilizado. Sin embargo, los equipos mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que aparezcan nuevos focos en el perímetro afectado. Fuente: RTVE.
El incendio de Riglos obligó a evacuar a 1.046 personas
Durante los días de mayor intensidad, el dispositivo de emergencia coordinó el desalojo de 1.046 personas.
La cifra incluye a habitantes de 19 localidades y personas que se encontraban en establecimientos turísticos y campamentos de la zona.
Entre los últimos afectados estaban 74 vecinos de Santa Cruz de la Serós, cuyo regreso dependía de que los técnicos comprobaran que no existían riesgos inmediatos.
Las personas evacuadas fueron trasladadas principalmente a Jaca y Ayerbe mientras avanzaban las labores de extinción.
El realojo permitirá reducir el nivel de emergencia, aunque el retorno a la normalidad será gradual debido a los problemas registrados en algunos servicios esenciales.
El fuego afectó un perímetro de 18.000 hectáreas
Las autoridades calculan que el incendio alcanzó un perímetro aproximado de 18.000 hectáreas.
No obstante, la superficie directamente calcinada se sitúa entre 14.000 y 15.000 hectáreas, ya que dentro del área afectada permanecen zonas que no ardieron por completo.
Los técnicos advierten que parte del arbolado aparentemente conservado podría morir como consecuencia de las elevadas temperaturas soportadas.
Alrededor del 95 % del terreno afectado corresponde a masa forestal de gran valor ecológico, lo que convierte este episodio en el incendio más grave registrado en Aragón durante el verano.
Entre las zonas amenazadas se encuentra el entorno natural de los monasterios de San Juan de la Peña, un espacio especialmente relevante por su patrimonio ambiental e histórico.
La lluvia ayudó a contener los últimos focos
Una tormenta registrada durante las últimas horas contribuyó a mejorar las condiciones de trabajo.
Las precipitaciones dejaron entre dos y cinco litros por metro cuadrado en algunos puntos, lo que facilitó el control de focos secundarios y redujo la intensidad de las zonas todavía activas.
Pese a ello, el dispositivo continúa desplegado con helicópteros, cuadrillas terrestres, brigadas helitransportadas, autobombas y maquinaria pesada.
Los trabajos se concentran en enfriar el perímetro, revisar los puntos calientes y evitar que el viento o las altas temperaturas provoquen reactivaciones.
Las autoridades estiman que podrían necesitar aproximadamente una semana adicional antes de declarar el incendio completamente extinguido.
Persisten problemas de agua y restricciones de tráfico
Aunque los vecinos comienzan a regresar, varias localidades siguen afrontando dificultades en el abastecimiento de agua potable.
El Gobierno de Aragón ha organizado el suministro mediante camiones cisterna mientras se realizan análisis y se recupera el funcionamiento normal de los depósitos.
También continúan las labores para restablecer completamente la electricidad, la telefonía y otros servicios afectados.
La mayoría de las carreteras ya ha reabierto. Sin embargo, la A-1603, en el entorno de Santa Cruz de la Serós y los monasterios de San Juan de la Peña, mantendrá restricciones debido al riesgo de caída de árboles dañados por el fuego.
La reapertura completa de este tramo podría demorarse hasta mediados de septiembre.
Un incendio que deja una profunda huella ambiental
La evolución favorable del incendio de Riglos permite iniciar una nueva etapa centrada en la recuperación de los municipios y la evaluación de los daños.
No obstante, la pérdida de miles de hectáreas de bosque, el impacto sobre espacios protegidos y las dificultades para recuperar determinados servicios anticipan un proceso prolongado.
El balance definitivo dependerá de las evaluaciones técnicas que se realicen una vez que el fuego quede completamente extinguido.


