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Terremotos en Granada: qué está ocurriendo bajo el sur de España y qué puede pasar ahora

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Representación editorial de la actividad sísmica bajo Granada, con la Alhambra y Sierra Nevada.

Más de 400 movimientos sísmicos en pocos días han alterado la vida en Granada. Aunque España no figura entre los países más sísmicos del planeta, el sur peninsular se encuentra sobre un complejo sistema de fallas activas.

Por Elizabeth Comina

Los terremotos en Granada han dejado de ser movimientos aislados para convertirse en una secuencia sísmica que mantiene en alerta al sur de España. Más de 400 temblores registrados en pocos días, varios edificios desalojados y nuevas sacudidas de magnitud 4,8 han despertado una pregunta inevitable: ¿qué está ocurriendo bajo una región que muchos consideraban poco expuesta a grandes terremotos?

La respuesta exige desmontar una percepción equivocada. España no posee la actividad sísmica extrema de Japón, Indonesia, Chile o Turquía, pero tampoco es un territorio geológicamente inmóvil. El sureste peninsular —especialmente Granada, Málaga, Almería, Murcia y Alicante— concentra algunas de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de Europa occidental.

Lo ocurrido en Granada no es una anomalía geológica inexplicable. Es la manifestación, especialmente perceptible por la poca profundidad de los movimientos, de fuerzas tectónicas que llevan millones de años deformando el sur de la península ibérica.

Terremotos en Granada: más de 400 movimientos en pocos días

La secuencia comenzó a intensificarse el 14 de agosto. Esa noche, a las 23:04 UTC —la 1:04 de la madrugada del día 15 en España— se produjo un terremoto de magnitud momento 4,8 en las proximidades de Alhendín. Las primeras estimaciones difundidas por algunos servicios internacionales situaron el movimiento entre 5,0 y 5,2, pero el cálculo revisado del Instituto Geográfico Nacional lo estableció en Mw 4,8.

El 18 de agosto, a las 10:37, hora peninsular, se registró otro terremoto de igual magnitud en el entorno de Gójar, Alhendín y La Zubia. Le siguieron movimientos de magnitud 3,9, 4,2 y 4,0.

Según el informe técnico del Instituto Geográfico Nacional, hasta la tarde del 18 de agosto se habían localizado 432 terremotos, nueve de ellos de magnitud igual o superior a 3. Un total de 45 fueron sentidos por la población.

Todos se originaron a menos de diez kilómetros de profundidad. Esa característica resulta determinante: un terremoto moderado y superficial puede sentirse de forma mucho más brusca y provocar mayores daños locales que otro más potente originado a decenas de kilómetros bajo tierra.

Los dos terremotos de magnitud 4,8 alcanzaron una intensidad máxima de entre V y VI en la escala macrosísmica europea. Fueron percibidos en más de 500 localidades de Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha e incluso la Comunidad de Madrid. El IGN recibió más de 15.000 cuestionarios ciudadanos.

Daños, heridos y desalojos en el área metropolitana

La secuencia del 18 de agosto dejó tres personas heridas por traumatismos leves, entre ellas una niña de 13 años alcanzada por un ladrillo. En total, los servicios sanitarios realizaron 14 asistencias.

Las principales afectaciones fueron grietas, caída de cornisas, ladrillos, revestimientos y otros elementos no estructurales. En Las Gabias, las autoridades desalojaron preventivamente 371 viviendas distribuidas en seis bloques, lo que afectó a unas 600 personas.

La Alhambra restringió y posteriormente suspendió de manera temporal parte de las visitas. Las inspecciones descartaron daños estructurales significativos en los Palacios Nazaríes y la Alcazaba, aunque se detectaron afectaciones localizadas en elementos secundarios.

También cerraron instalaciones públicas, museos y centros deportivos, mientras el Metro de Granada redujo la velocidad de circulación como medida preventiva. Las imágenes de vehículos afectados por la caída de cascotes, calles acordonadas y vecinos reunidos en espacios abiertos mostraron las consecuencias más visibles de los movimientos.

Antonio Sanz, vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, confirmó que todos los servicios permanecían prealertados. “Es normal que se sienta miedo y ansiedad, comprendemos a la ciudadanía, pero es fundamental mantener en todo momento la calma”, declaró.

La Junta elevó el Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico a la situación operativa 1 y activó apoyo psicológico para la población. Arquitectos voluntarios y técnicos de emergencias fueron desplegados para inspeccionar las construcciones afectadas y determinar cuándo podrían regresar los vecinos desalojados.

¿Por qué se producen los terremotos en Granada?

La explicación se encuentra en el lento acercamiento entre las placas africana y euroasiática. Ambas convergen a una velocidad aproximada de cuatro a cinco milímetros por año. Puede parecer poco, pero esa presión sostenida acumula energía en las fracturas de la corteza terrestre hasta que las rocas ceden y se desplazan bruscamente.

Investigadores de la Universidad de Granada explican que esta compresión activa diferentes sistemas de fallas en la Cordillera Bética, la Vega de Granada y el mar de Alborán.

El análisis del IGN determinó que los movimientos recientes responden a mecanismos de falla normal, coherentes con la tectónica conocida en la región. La serie se desarrolla entre las fallas de Dílar, Granada y Belicena-Alhendín.

Aunque pueda parecer contradictorio, dentro de una región comprimida por la aproximación continental también pueden existir sectores superficiales que se estiran y fracturan. La corteza del sur peninsular es el resultado de una compleja combinación de compresión, elevación de las cordilleras Béticas, extensión superficial y desplazamientos vinculados al arco de Gibraltar.

Jesús Galindo-Zaldívar, investigador del Departamento de Geodinámica de la Universidad de Granada, ha explicado que la energía se libera de forma brusca en las fallas y que, en determinadas secuencias, la activación de una estructura puede ejercer un “efecto dominó” sobre otras fracturas cercanas.

Por tanto, el origen de los terremotos en Granada no está relacionado con el clima, las altas temperaturas, los eclipses ni supuestas alteraciones del núcleo terrestre. Tampoco existe evidencia de que estos movimientos hayan sido provocados por actividad volcánica. Se trata de un proceso tectónico natural.

¿Los terremotos en Granada son una anomalía?

Lo excepcional no es que Granada registre terremotos, sino que varias sacudidas moderadas, muy superficiales y cercanas a zonas pobladas se hayan concentrado en pocos días.

Juan Vicente Cantavella, director de la Red Sísmica Nacional, recordó que la Vega de Granada es “una de las zonas con mayor peligrosidad sísmica de la Península Ibérica”. La región cuenta con antecedentes históricos importantes, entre ellos el terremoto de 1401, que causó graves daños en la Alhambra, y el devastador sismo de Arenas del Rey de 1884, con una magnitud estimada cercana a 6,5 y cientos de víctimas.

En 2021, Granada ya vivió un enjambre sísmico con centenares de temblores y varias sacudidas superiores a magnitud 4. Estos episodios demuestran que la actividad ocurre en periodos discontinuos: pueden pasar años de relativa calma antes de que una secuencia vuelva a ser claramente percibida.

España posee una peligrosidad sísmica moderada en términos generales, pero esta clasificación nacional no refleja por igual la situación de todas sus regiones. Andalucía oriental se encuentra dentro de una zona tectónicamente activa y cuenta con fallas capaces de producir movimientos importantes.

¿Qué puede ocurrir durante los próximos días?

La respuesta científicamente responsable es que nadie puede anticiparlo con exactitud. Los terremotos no se pueden predecir indicando día, hora, lugar y magnitud.

Cantavella advirtió que “lo más probable” es que los movimientos continúen, aunque no es posible determinar si todos serán menores o si podría producirse otro de magnitud similar o superior.

El catedrático de Física de la Universidad de Granada Jesús Ibáñez ofreció una interpretación más favorable sobre la evolución reciente. Según explicó, la aparición de varios terremotos de magnitud 4 después del movimiento principal encaja en la distribución estadística esperable de una serie sísmica. Su escenario más probable es que continúen temblores menores y que la actividad disminuya progresivamente.

Esto no equivale a una garantía absoluta. En sismología, un movimiento solo puede clasificarse definitivamente como principal, precursor o réplica después de observar cómo evoluciona toda la secuencia.

El escenario de mayor probabilidad es una reducción gradual de la actividad, pero durante los próximos días o semanas todavía podrían sentirse nuevas réplicas. La continuidad de los terremotos en Granada no significa necesariamente que se aproxime un movimiento destructivo, aunque sí justifica mantener la vigilancia y las medidas preventivas.

Cómo prepararse ante nuevos terremotos

La consecuencia más importante de esta crisis debería ser un cambio en la cultura preventiva. No se trata de vivir esperando una catástrofe, sino de reconocer que Andalucía oriental posee un riesgo sísmico real.

Las viviendas deben revisarse para asegurar estanterías, espejos, calentadores y objetos pesados. Las administraciones necesitan inspeccionar cornisas, chimeneas, fachadas antiguas y edificaciones vulnerables. También resulta necesario reforzar los simulacros en escuelas, centros sanitarios, hoteles y edificios públicos.

Durante un terremoto, la recomendación de Protección Civil es agacharse, cubrirse y sujetarse bajo una mesa resistente o junto a un elemento estructural seguro, protegiendo la cabeza y el cuello. No se debe correr hacia la calle mientras continúa la sacudida, ya que cornisas, cristales y revestimientos pueden caer sobre las salidas. Tampoco deben utilizarse ascensores.

Si la persona ya está en el exterior, debe alejarse de fachadas, muros, postes y tendidos eléctricos. Después del movimiento, corresponde cerrar el gas si se detectan daños, evitar entrar en inmuebles afectados y seguir únicamente las instrucciones del 112, el IGN, Protección Civil y las autoridades locales.

Los terremotos en Granada no anuncian necesariamente una gran catástrofe. Sí recuerdan, sin embargo, que la ausencia de terremotos destructivos recientes no elimina el riesgo.

La ciencia puede identificar fallas, calcular probabilidades y mejorar las normas de construcción, pero la reducción de víctimas depende también de edificios seguros, información rigurosa y una población que sepa cómo reaccionar cuando el suelo vuelva a moverse.