El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha confirmado oficialmente el fallecimiento de Ali Larijani, jefe de seguridad y figura clave en la jerarquía del régimen iraní. La muerte se habría producido durante un bombardeo ejecutado anoche, en lo que supone uno de los golpes más directos de las fuerzas israelíes contra la cúpula de seguridad de Teherán en los últimos tiempos.
Según han detallado medios de comunicación israelíes, Larijani, considerado el «número dos» en la estructura de influencia de Irán, se encontraba refugiado en un apartamento junto a su hijo en el momento del impacto. Las autoridades de defensa israelíes han sido tajantes respecto al éxito de la misión, asegurando que «no hay ninguna posibilidad» de que los ocupantes del inmueble hayan sobrevivido al ataque.
Por el momento, el Gobierno de Irán no ha emitido ninguna confirmación oficial ni ha desmentido la noticia, manteniendo un silencio que aumenta la incertidumbre sobre las posibles represalias en la región.
Este movimiento profundiza la crisis diplomática y militar en Oriente Próximo, situando a la comunidad internacional en estado de alerta ante una respuesta de Teherán. La confirmación por parte de Katz subraya la determinación de Israel de continuar con su estrategia de ataques selectivos contra objetivos de alto valor estratégico para el país persa.




