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La tensión en Oriente Próximo amenaza con disparar las facturas de luz y gas en España

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La escalada de tensión geopolítica en Oriente Próximo, marcada por los recientes enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha puesto en alerta los mercados energéticos globales. Expertos y consultoras advierten que un cierre —total o parcial— del Estrecho de Ormuz, arteria vital por la que circula gran parte del crudo y gas mundial, tendría un impacto directo y severo en el bolsillo de los consumidores españoles.

Según las estimaciones de la consultora Independent Commodity Intelligence Services (ICIS) y el portal Kelisto.es, un bloqueo de apenas 15 días en este paso estratégico podría disparar el precio del gas natural en el mercado europeo hasta los 90 euros por megavatio hora (MWh). Esta subida se traduciría en un incremento de hasta el 100% en la Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas en la próxima revisión de abril, a menos que el Gobierno intervenga limitando las subidas, como ocurrió en la crisis de 2022.

En cuanto a la electricidad, la tarifa regulada podría encarecerse un 50%, elevando el recibo promedio de los 47 euros actuales a unos 64 euros mensuales. A pesar de la gravedad de estas cifras, los analistas señalan que España cuenta con ciertos «escudos» que mitigarían el golpe en comparación con otros socios europeos:

  1. Baja dependencia directa: Solo el 5% del petróleo y el 2% del gas que consume España transita por Ormuz, gracias a la diversificación de suministradores como Argelia y Estados Unidos.
  2. Reservas hídricas y renovables: Los embalses llenos tras las últimas borrascas permitirán que la generación hidráulica y renovable actúe como «apantallamiento» frente a la volatilidad del gas.

No obstante, el riesgo no se limita a la energía. El Consejo General de Economistas advierte que esta tensión podría trasladarse también al precio de los alimentos, generando una nueva ola inflacionaria si el conflicto se prolonga. Por su parte, la Comisión Europea mantiene que, por ahora, no existe riesgo de desabastecimiento inmediato gracias a que los depósitos de gas en la UE se encuentran al 30% de su capacidad.