La República Islámica de Irán ha ejecutado por ahorcamiento a tres personas en la ciudad de Qom, entre las que se encuentra el joven deportista de élite Saleh Mohammadi, de tan solo 19 años. Estas ejecuciones confirman que el actual conflicto bélico con Estados Unidos e Israel no ha frenado la política de represión interna del régimen contra quienes considera opositores o colaboradores extranjeros.
Según ha informado la agencia Mizan, órgano oficial de la judicatura iraní, los tres condenados fueron declarados culpables de asesinato y de realizar «acciones operativas» en favor de los servicios de inteligencia de Israel y Estados Unidos. Las autoridades vinculan directamente estas ejecuciones con la seguridad nacional en un contexto de guerra abierta en la región.
La muerte de Saleh Mohammadi ha causado una especial conmoción debido a su perfil público. Mohammadi era un luchador reconocido que formaba parte de la selección nacional de Irán. En 2024, el joven alcanzó el éxito internacional al ganar la medalla de bronce en la Copa Saytev de Krasnoyarsk (Rusia), uno de los torneos más prestigiosos de la disciplina.
SAnalistas internacionales señalan que el uso de la pena capital en este momento busca enviar un mensaje de control absoluto por parte de Teherán. La ejecución de una figura deportiva joven y exitosa como Mohammadi subraya la determinación de las autoridades por silenciar cualquier disidencia, vinculando de forma sistemática a los opositores internos con los enemigos externos en el actual escenario bélico.



