En una maniobra diseñada para asfixiar la economía global, Irán extendió este lunes su contraofensiva hacia los centros neurálgicos de la energía en el Golfo. El ataque con drones contra la refinería de Ras Tanura, una de las más grandes del planeta, y el hundimiento de un petrolero en el Golfo de Omán han desatado un pánico financiero que disparó los precios del crudo un 13% en cuestión de horas.
La escalada ocurre en el tercer día de hostilidades tras el abatimiento del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en una operación conjunta de EE. UU. e Israel el pasado sábado.
Ataque al corazón del crudo saudita
Aunque las defensas de Riad lograron interceptar los drones sobre Ras Tanura, cerca de Dammam, el complejo —que procesa más de 500,000 barriles diarios— fue cerrado temporalmente por precaución. Imágenes satelitales y videos en redes sociales mostraron densas columnas de humo negro emanando de la zona industrial, confirmando la vulnerabilidad de la infraestructura aliada de Washington.
El impacto se extendió a otros puntos de la región:
- Kuwait: Escombros de drones interceptados cayeron sobre la refinería de Ahmadi, dejando dos trabajadores heridos.
- Golfo de Omán: Un «bote bomba» impactó contra el petrolero MKD VYOM (bandera de Islas Marshall), provocando la muerte de un marino indio.
- Estrecho de Ormuz: Irán ha intensificado las amenazas en este paso crucial, por donde transita el 20% del petróleo mundial, interrumpiendo efectivamente la navegación comercial.
Terremoto financiero global
Los mercados internacionales reaccionaron con una volatilidad no vista en años. Mientras las acciones de gigantes como Shell, BP y TotalEnergies subían más de un 5% impulsadas por el precio del barril, otros sectores sufrieron pérdidas profundas:
- Bolsas en rojo: El índice europeo STOXX 600 cayó a su nivel más bajo desde febrero, con la banca y el turismo liderando las pérdidas. En Asia, el Nikkei y el Hang Seng cerraron con retrocesos superiores al 1.5%.
- Refugio en el oro: El metal precioso subió un 1.9%, cotizándose en un récord de 5,378 dólares por onza.
Análisis: El costo económico como arma de guerra
Expertos en inteligencia de riesgos, como Torbjorn Soltvedt de Verisk Maplecroft, señalan que Irán ha pasado de la defensa militar a una fase de guerra económica. Al poner en la mira la infraestructura regional, Teherán busca imponer un costo inasumible para la administración Trump y generar un rechazo global a la intervención militar.
«El objetivo iraní es generar un rechazo global e imponer costos», coinciden analistas desde Baréin, advirtiendo que este es solo el inicio de un periodo prolongado de incertidumbre en las rutas comerciales.
Natanz bajo sospecha
En el ámbito nuclear, el embajador iraní ante la OIEA, Reza Najafi, denunció que ataques ocurridos el domingo alcanzaron el sitio de enriquecimiento de Natanz. Aunque Washington no ha confirmado este bombardeo, la mención de Natanz —ya atacado en la guerra de doce días de junio pasado— eleva el temor a una contaminación radiológica o a una respuesta iraní de proporciones desconocidas.




