Este jueves 26 de marzo, Noelia Castillo Ramos, de 25 años, ha recibido la prestación de ayuda para morir, convirtiéndose en una de las personas más jóvenes en hacerlo en España desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2021. El procedimiento se ha llevado a cabo en Barcelona tras una extenuante lucha judicial de casi dos años contra su propio padre, quien intentó paralizar el proceso en todas las instancias posibles.
Noelia, que padecía una paraplejia irreversible y un sufrimiento físico y psíquico constante tras un intento de suicidio en 2022 motivado por traumas previos, defendió hasta el último momento su derecho a «dejar de sufrir«. Su caso ha sido objeto de un intenso escrutinio mediático y judicial, pasando por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, hasta llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que rechazó las medidas cautelares solicitadas por su progenitor y la asociación Abogados Cristianos.
La resolución del caso refuerza la soberanía del paciente sobre su propia vida, incluso ante la oposición total de su entorno familiar. «Lo único que distorsiona en este caso es la edad«, llegó a declarar Noelia en una de sus últimas entrevistas, reivindicando que el sufrimiento no entiende de años.
Desde la aprobación de la ley en 2021, un total de 1.123 personas han recibido la eutanasia en España. Aunque el perfil mayoritario es el de personas de avanzada edad con enfermedades neurodegenerativas u oncológicas, el caso de Noelia (la tercera menor de 30 años en recibirla en el último año) abre un debate necesario sobre la salud mental y el tratamiento del trauma irreversible en la juventud.




