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EE.UU. destruye una flota de barcos minadores en Ormuz

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La estabilidad energética y geopolítica global pende de un hilo. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado en las últimas horas la destrucción de al menos 16 embarcaciones iraníes que se encontraban realizando labores de minado en aguas del Estrecho de Ormuz. La operación se produce en un contexto de máxima fricción entre Washington y Teherán, tras días de amenazas cruzadas por el control de las rutas comerciales.


​El presidente Donald Trump no ha tardado en pronunciarse a través de sus canales oficiales, elevando el tono de la confrontación a niveles no vistos en meses. En una declaración que ya está dando la vuelta al mundo, el mandatario estadounidense ha exigido al régimen iraní la limpieza total de los artefactos explosivos colocados en el lecho marino.
​»Si no proceden a retirar los explosivos de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán a un nivel nunca antes visto«, sentenció Trump, quien además aseguró que EE.UU. responderá «veinte veces más fuerte» ante cualquier intento de bloquear el flujo de crudo.


​El Estrecho de Ormuz es considerado el punto estratégico más importante para el mercado del petróleo. La posibilidad de un cierre o sabotaje mediante minas submarinas ha provocado una reacción inmediata en los mercados, donde el precio del barril Brent ha mostrado una volatilidad extrema en las últimas jornadas.


​Expertos en defensa señalan que la destrucción de estos 16 barcos minadores es una «maniobra de decapitación técnica» para impedir que Irán logre cerrar el paso naval. Sin embargo, Teherán ha respondido calificando las acciones de EE.UU. como una «agresión ilegal» y advirtiendo que sus capacidades de defensa aérea están en alerta máxima.
​Impacto en la comunidad internacional


​Desde Madrid, el Ministerio de Asuntos Exteriores sigue con «extrema preocupación» el desarrollo de los acontecimientos, dada la dependencia europea del suministro energético que transita por esta zona. La OTAN y el G7 ya estudian medidas de emergencia para garantizar la libre navegación si la situación deriva en un conflicto abierto a gran escala.
​Por el momento, el tráfico comercial en el estrecho se ha reducido drásticamente, con cientos de petroleros anclados a la espera de garantías de seguridad.