A medida que avanza la investigación técnica sobre el choque ferroviario en Córdoba, el foco público se desplaza ahora hacia el historial de mantenimiento y las quejas de los usuarios. Diversos testimonios en redes sociales revelan que el estado de la estabilidad de los trenes ya había generado inquietud meses antes de la tragedia de este domingo.
Uno de los testimonios más relevantes es el de una pasajera de Renfe que, en noviembre de 2025, compartió un vídeo tras realizar el trayecto Sevilla-Zaragoza. En la grabación se apreciaban vibraciones anómalas en el convoy. «Me inquietó bastante que vibrara tanto el tren. Hubo tramos en los que estuve muy preocupada», relató la usuaria en sus perfiles sociales, asegurando además que la sensación de inseguridad era compartida por otros viajeros en el mismo vagón.
Este caso no parece ser aislado. Tras el accidente en Adamuz, han proliferado las quejas de usuarios habituales que denuncian haber sentido sacudidas y ruidos extraños al pasar por determinados tramos del corredor sur. Estas denuncias contrastan con las recientes declaraciones del Ministerio de Transportes, que aseguraba que la vía había sido renovada en mayo.
La Comisión de Investigación (CIAF) deberá ahora determinar si estas vibraciones, denunciadas de forma recurrente por los pasajeros desde finales del año pasado, guardan relación directa con el siniestro o si responden a fallos en el material rodante que ya habían sido señalados por los ciudadanos sin obtener una respuesta oficial satisfactoria.




