La intervención de la PSP comenzó alrededor de las 6:00 de la mañana, después de un ultimátum para que los manifestantes desmontaran las tiendas. En Lisboa, los activistas formaron un cordón humano para resistir y fueron desalojados por la fuerza; en Oporto, los concentrados acabaron acatando la orden sin detenciones. Los manifestantes han anunciado que volverán a montar las tiendas este miércoles.
La Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal puso fin este martes de madrugada a las acampadas por la vivienda instaladas en el centro de Lisboa y Oporto. La operación se saldó con 55 detenidos y dos heridos leves en la capital, donde los agentes desalojaron por la fuerza a los manifestantes que se resistían a abandonar la plaza del Rossio.
El desalojo en Lisboa
La intervención comenzó alrededor de las 6:00 hora local (07:00 en España peninsular), después de que los agentes dieran un ultimátum a los participantes para que desmontaran las tiendas de campaña y abandonaran las plazas que ocupaban. En Lisboa, los manifestantes, que llevaban acampados desde el sábado, formaron un cordón humano para impedir el desalojo y corearon consignas de protesta. Los agentes del Cuerpo de Intervención avanzaron entonces contra los concentrados, retiraron las tiendas y practicaron las detenciones.
El portavoz de la PSP, Sérgio Soares, ha asegurado que la actuación fue «calmada, proporcionada y adecuada, sin cargas policiales«, y ha atribuido los dos heridos leves a «la desobediencia y la resistencia» de algunos manifestantes. Sin embargo, algunos participantes han denunciado agresiones policiales durante la operación.
Oporto: sin detenciones
En Oporto, la intervención se desarrolló sin los enfrentamientos registrados en Lisboa. Los agentes acudieron a la plaza de Dom João I, donde los participantes llevaban diez días protestando, y les advirtieron de que serían detenidos si no retiraban las tiendas. Aunque inicialmente mostraron resistencia, los manifestantes acabaron acatando la orden y desmontaron el campamento. La noche anterior, 35 participantes habían votado en asamblea a favor de mantener la protesta.
El pulso con el Gobierno
El ministro de Administración Interna, Luís Neves, defendió la actuación policial y advirtió de que «la ley está para cumplirse«. Neves aseguró que el derecho de manifestación es «absolutamente legítimo«, pero insistió en que las concentraciones debían ajustarse a la legislación vigente, que prohíbe las manifestaciones en la calle más allá de las 00:30 horas.
La PSP había advertido el lunes de que agotaría las posibilidades de diálogo antes de recurrir a una intervención, al considerar ilegales las acampadas por carecer de autorización municipal para instalar tiendas en el espacio público.
Vuelta a las plazas
Tras el desalojo, los manifestantes se trasladaron a la cercana plaza de Figueira, donde celebraron una asamblea y decidieron volver a montar las tiendas este miércoles, desafiando a las autoridades. «La propuesta es la siguiente: ¿existe voluntad popular en esta plaza para volver a la acampada con tiendas a partir de mañana?«, preguntó una de las portavoces del movimiento, antes de que los asistentes votaran ‘sí’ a la vuelta.
Las reivindicaciones
Las protestas, que siguen el eco de las registradas en España, Francia e Italia, reclaman más vivienda pública, alquileres asequibles, el fin de los desalojos sin alternativa habitacional y límites a la compra de inmuebles por fondos de inversión. Los manifestantes también exigen la retirada de la reforma de la ley de arrendamientos impulsada por el Gobierno, que contempla una mayor flexibilidad contractual y procedimientos de desahucio más rápidos.





