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Las llaves se convierten en el símbolo de la acampada de Sol: «Hace falta ya una huelga de alquileres, hace falta ya una huelga general»

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Foto: Diario AS

Los llaveros agitados al aire se han convertido en uno de los gestos más reconocibles de la protesta por la vivienda que cumple ya tres noches en la Puerta del Sol. Los concentrados corean consignas que reclaman una huelga de alquileres y una huelga general, mientras esperan el contenido definitivo del decreto de vivienda aprobado por el Consejo de Ministros.

La Puerta del Sol tiene un nuevo sonido. Ya no es solo el murmullo de las asambleas, el ruido de las tiendas de campaña al desplegarse o el eco de los cánticos contra la crisis de la vivienda. Ahora, lo que más se escucha en la céntrica plaza madrileña es el chasquido metálico de cientos de llaveros agitados al aire. Las llaves se han convertido en uno de los símbolos de la acampada, un gesto que los concentrados han adoptado para expresar su hartazgo y para reclamar soluciones urgentes.

«Hace falta ya una huelga de alquileres, hace falta ya una huelga general», corean los manifestantes al unísono, mientras agitan sus llaves. La consigna, que se repite cada pocos minutos, se ha convertido en el grito de guerra de una protesta que cumple ya tres noches consecutivas en la plaza más emblemática de Madrid y que no tiene fecha de caducidad.

El significado de las llaves

El gesto de agitar las llaves no es nuevo en las protestas por la vivienda. En otros países, como Portugal o Brasil, los inquilinos han utilizado este símbolo para denunciar los desahucios y la especulación inmobiliaria. Las llaves representan el hogar, pero también la precariedad: son el objeto que muchos jóvenes y familias no pueden permitirse tener en propiedad, y que a menudo se ven obligados a devolver cuando no pueden pagar el alquiler.

«Las llaves son lo que nos quitan cuando no podemos pagar. Son lo que no tenemos. Son lo que nos obligan a devolver. Por eso las agitamos: para que sepan que estamos aquí y que no vamos a parar», explica una de las portavoces de la acampada. El sonido metálico de los llaveros se ha convertido, en apenas unos días, en un icono de la protesta , comparable a las cacerolas de las manifestaciones de otros tiempos.

La huelga de alquileres, el siguiente paso

La consigna de la huelga de alquileres no es una simple amenaza. Los organizadores de la acampada, el Sindicato de Inquilinas y otras plataformas vecinales, llevan meses debatiendo la posibilidad de convocar una huelga de alquileres —es decir, una negativa colectiva a pagar la renta — como medida de presión para exigir la bajada de los precios y la regulación del mercado. La idea, que ya se ha puesto en práctica en otros países como Estados Unidos o Reino Unido, consiste en que los inquilinos de un mismo edificio o barrio dejen de pagar el alquiler de forma coordinada para forzar una negociación con los propietarios.

«Hemos visto que las movilizaciones y las acampadas no son suficientes. Los políticos nos escuchan, pero no actúan. Por eso cada vez más gente está hablando de la huelga de alquileres como el siguiente paso», señalan desde el Sindicato de Inquilinas. «No es una decisión que se tome a la ligera, pero es una herramienta que está sobre la mesa».

La espera del decreto

La acampada de la Puerta del Sol continúa a la espera del contenido definitivo del decreto de vivienda aprobado este martes por el Consejo de Ministros. Los concentrados han recibido con cautela la noticia de la aprobación de los dos reales decretos, y han advertido de que no levantarán la acampada hasta que comprueben que las medidas «están a la altura de la emergencia habitacional».

La confusión de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que se quedó en blanco al ser preguntada por la regulación del alquiler de habitaciones —»Tengo que revisar la última versión porque ya tengo un cacao»—, no ha ayudado a disipar las dudas de los concentrados. «Si la propia ministra no sabe lo que ha aprobado, mal vamos. Seguiremos aquí hasta que nos quede claro que el decreto sirve para algo», han señalado desde la acampada.

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Mientras tanto, las llaves seguirán sonando en la Puerta del Sol. Y las consignas de huelga general y huelga de alquileres seguirán resonando en el centro de Madrid. La protesta no tiene fecha de caducidad.