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Muere Julián García Vargas, el último ministro de Defensa de Felipe González, a los 81 años

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Foto: ABC

Economista de formación y socialista de largo recorrido, García Vargas dirigió la cartera de Sanidad entre 1986 y 1991 y asumió la de Defensa entre 1991 y 1995, una etapa marcada por la Guerra del Golfo, la entrada de España en la OTAN y los primeros despliegues internacionales de las Fuerzas Armadas. Su muerte deja al PSOE sin uno de los últimos grandes nombres de la era González.

El PSOE ha perdido a uno de los grandes nombres de la era Felipe González. Julián García Vargas, que fuera ministro de Sanidad y de Defensa durante los gobiernos socialistas de los años 80 y 90, ha fallecido este lunes a los 81 años, según han confirmado fuentes del partido. Economista de formación, García Vargas fue el último ministro de Defensa de Felipe González, una etapa en la que tuvo que gestionar algunos de los momentos más delicados de la política exterior española del siglo XX.

Nacido en Madrid en 1945, García Vargas se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense y completó su formación en el extranjero. Su llegada a la política activa se produjo a mediados de los años 70: en 1976 ingresó en el PSOE, y poco después alcanzó el puesto de subinspector de Política Financiera. Su carrera política despegó definitivamente con la llegada de los socialistas al poder en 1982.

De Sanidad a Defensa

Su primer gran destino ministerial fue el de Sanidad, cartera que dirigió entre 1986 y 1991. En esa etapa, García Vargas impulsó algunas de las reformas más importantes del sistema sanitario público español, sentando las bases del modelo que ha llegado hasta nuestros días. Su gestión fue reconocida incluso por sus adversarios políticos, que destacaron su capacidad técnica y su talante dialogante.

En 1991, Felipe González le confió una de las carteras más delicadas del Gobierno: Defensa. García Vargas asumió el cargo en un momento de profundos cambios en el panorama internacional, con la Guerra del Golfo en pleno apogeo y la OTAN en plena transformación tras la caída del Muro de Berlín. Durante su mandato, España participó en sus primeras misiones internacionales de paz, y las Fuerzas Armadas iniciaron su proceso de profesionalización, un camino que culminaría años después.

La Guerra del Golfo y la profesionalización de las Fuerzas Armadas

Uno de los episodios más destacados de su etapa al frente de Defensa fue la participación española en la Guerra del Golfo , donde España aportó medios navales y logísticos a la coalición internacional liderada por Estados Unidos. García Vargas también tuvo que gestionar la incorporación de España a la estructura militar de la OTAN, un proceso que generó un intenso debate político en el país.

Además, durante su mandato se aprobó la Ley del Servicio Militar y se sentaron las bases para la profesionalización de las Fuerzas Armadas, un proceso que se completaría en 2001 con la desaparición del servicio militar obligatorio. Su gestión fue clave para adaptar el ejército español a los nuevos tiempos y para prepararlo para las misiones internacionales que vendrían después.

Un legado en la política española

Tras dejar el Gobierno en 1995, García Vargas se mantuvo alejado de la primera línea política, aunque siguió vinculado al PSOE y participó en distintas fundaciones y foros de debate. Su figura fue reivindicada por distintas generaciones de socialistas como ejemplo de gestión rigurosa y compromiso con lo público.

Su muerte ha generado una oleada de reacciones en el ámbito político. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , ha destacado su «trayectoria ejemplar» y ha subrayado que García Vargas «fue un hombre clave para entender la España moderna». El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha lamentado su fallecimiento y ha reconocido su «labor de servicio público» . Distintos dirigentes socialistas han recordado su «inteligencia, su elegancia y su sentido de Estado».

García Vargas deja tras de sí una huella profunda en la política española. Fue testigo y protagonista de algunos de los momentos más importantes de la Transición y de la consolidación democrática, y su legado como ministro de Sanidad y de Defensa sigue siendo reivindicado por quienes defienden una política pública fuerte y una España comprometida con sus aliados.