El economista y profesor de la Universidad de Barcelona advierte de que la situación actual es peor que la de hace una o dos décadas por un problema estructural: se crean más hogares que viviendas se terminan. El Banco de España calcula que entre 2021 y 2025 el desfase entre nuevos hogares y casas construidas superó las 750.000 unidades. «Casi no hay nueva oferta», resume Bernardos, que dirige su mensaje a quienes están inmersos en la búsqueda de casa.
Gonzalo Bernardos ha vuelto a encender las alarmas sobre el mercado de la vivienda en España. Y lo ha hecho con una de esas frases que se clavan: «Le doy el pésame a los que desean comprar una vivienda o alquilar un piso». El economista y profesor de la Universidad de Barcelona no se ha limitado a constatar el encarecimiento de los precios, sino que ha ido más allá para señalar una falla estructural que, a su juicio, explica por qué buscar casa se ha convertido en una misión casi imposible para buena parte de los españoles.
El dato que lo cambió todo
El punto de partida del análisis de Bernardos es un dato que, a primera vista, puede parecer contradictorio: la construcción representa hoy el 5,35% del PIB español, apenas una décima menos que el 5,41% que suponía en 2013. Durante años, economistas, periodistas, políticos, sindicalistas y empresarios insistieron en que España debía «desengancharse» de la construcción. «Les felicito, ya que han triunfado», ironiza Bernardos. Pero el triunfo tiene una consecuencia directa: el país construye menos viviendas de las que necesita, y quienes salen a buscar casa lo pagan.
750.000 viviendas de desfase
El problema no es solo que se construya menos, sino que los hogares crecen a un ritmo muy superior al de las viviendas terminadas. El Banco de España calcula que entre 2021 y 2025 la diferencia acumulada entre los nuevos hogares creados y las viviendas terminadas rondó las 750.000 unidades. No significa que haya 750.000 familias sin casa, pero sí que se han formado muchos más hogares de los que han llegado al mercado.
A esto se suma un factor demográfico: cada vez es más habitual vivir solo o en hogares más pequeños. No es solo que aumente la población, sino que se necesitan más casas para repartirla. Y la construcción no sigue el mismo ritmo. Bernardos lo resume con crudeza: «Casi no hay nueva oferta».
La trampa del desequilibrio territorial
Tampoco sirve de consuelo el número total de viviendas vacías o sin vender en España. El problema es de distribución. Puede haber casas disponibles en zonas donde apenas existe demanda y, al mismo tiempo, faltar en aquellas donde cada año llegan nuevos residentes o se forman más hogares. Es ese desequilibrio territorial el que está detrás de buena parte de la tensión actual: hay personas buscando casa, pero la vivienda que necesitan no está disponible donde quieren o necesitan vivir.
La demanda se concentra en determinadas provincias y grandes áreas urbanas, precisamente donde encontrar vivienda se ha vuelto más complicado. Y cuando no se puede comprar, muchas personas pasan directamente al mercado del alquiler, donde se topan con el mismo problema: oferta limitada y precios al alza.
Una solución que no llegará mañana
El propio Bernardos advierte de que la situación no tiene arreglo rápido. Construir implica disponer de suelo, conseguir licencias, financiar proyectos y ejecutar obras que requieren tiempo. Aunque comenzaran ahora nuevas promociones, buena parte de esas casas tardarían años en estar disponibles. De ahí su mensaje pesimista cuando compara la situación actual con la de hace diez o veinte años: el problema no se explica únicamente por lo que cuesta hoy un piso, sino por cuántas viviendas hay disponibles para todas las personas que quieren comprarlas o alquilarlas.
Mientras los hogares continúen aumentando a un ritmo superior al de las viviendas terminadas, encontrar casa seguirá siendo complicado en las zonas de España donde se concentra la mayor demanda. Es precisamente a quienes están ahora mismo en esa búsqueda a los que Bernardos dirige su particular «pésame».





