Los datos de la semana 37 del sistema SiVIRA confirman más contagios, más positividad y un ligero aumento de ingresos por SARS-CoV-2 en España. El patrón se repite por quinto otoño consecutivo: ondas cortas coincidiendo con la vuelta a la rutina y la vida en interiores, sin cambios genéticos relevantes que expliquen el ascenso y sin señales de gravedad añadida.
Septiembre ha vuelto a ser el mes del coronavirus. Mientras la gripe y el virus respiratorio sincitial (VRS) permanecen en mínimos, el SARS-CoV-2 ha tomado la delantera y ha registrado un repunte sostenido en España al inicio del otoño, según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), correspondientes a la semana 37.
El informe, elaborado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), refleja un aumento de los contagios en atención primaria, una mayor positividad en las muestras analizadas y un incremento progresivo de las hospitalizaciones leves atribuibles al virus. No se trata de un pico abrupto, pero sí de una tendencia al alza que devuelve al coronavirus un protagonismo que no exhibía desde finales de la primavera.
Más contagios, más detecciones, más ingresos
En el ámbito de la atención primaria, la tasa de infección respiratoria aguda compatible con covid ha crecido respecto a la semana anterior. La positividad de las muestras también ha subido y supera ya los niveles basales habituales para esta época del año. En los hospitales, la tendencia es similar: más pacientes con infección respiratoria aguda grave están dando positivo por SARS-CoV-2, y la proporción de ingresos atribuibles al virus aumenta de forma paulatina.
Aun así, la presión asistencial se mantiene estable y no hay señales de gravedad añadida. Los expertos insisten en que el sistema sanitario no está tensionado y que el comportamiento del virus, por ahora, entra dentro de lo esperable.
Gripe y VRS, en mínimos
El contraste con los otros virus respiratorios es llamativo. En años anteriores, septiembre solía marcar el inicio de la actividad del VRS y el preludio de la gripe. Este 2026, sin embargo, ambos permanecen en niveles bajos, lo que refuerza la idea de que el aumento actual se debe fundamentalmente al coronavirus.
Los datos de vigilancia virológica apuntan además a una circulación estable de variantes, sin sustituciones bruscas que expliquen el ascenso. La ausencia de cambios genéticos relevantes sugiere que el repunte responde a factores estacionales y sociales —la vuelta al trabajo, el regreso a las aulas y el aumento de la convivencia en interiores— y no a una mayor agresividad del virus.
El quinto otoño consecutivo con el mismo patrón
Desde 2022, los repuntes de septiembre se han convertido en un patrón recurrente. En 2023, la vigilancia detectó un ascenso similar en las semanas 36 y 37, con incrementos de positividad y un ligero aumento de hospitalizaciones. En 2024, la tendencia se repitió con una onda corta de contagios a principios de septiembre. En 2025, el repunte fue más discreto, pero también estuvo presente. El de 2026 sigue esa misma línea: más contagios, más detecciones y más ingresos leves, pero sin impacto grave.
Algunos expertos han llamado la atención sobre un fenómeno paralelo: el aumento de los casos de amigdalitis, especialmente entre menores y adultos en edad laboral. Aunque no se trata de un virus respiratorio en sentido estricto, su incidencia podría estar relacionada con el mismo contexto de mayor interacción social y vuelta a la rutina.
El riesgo no ha desaparecido
Pese al descenso de la atención mediática, los expertos en salud pública e inmunología insisten en que la covid sigue circulando y mantiene un riesgo significativo para mayores, inmunodeprimidos y pacientes con patologías crónicas. En plena subida de contagios, recuerdan que la inmunidad acumulada por vacunas e infecciones protege frente a formas graves, pero no evita reinfecciones.
Además, subrayan la necesidad de reforzar la vacunación en grupos vulnerables y de disponer de distintas plataformas vacunales para adaptarse a la evolución del virus. La menor presencia social del coronavirus no implica que el riesgo haya desaparecido, y advierten de brechas en la protección estacional que podrían pasar factura en los meses más fríos.
Una oportunidad para preparar el invierno
Los epidemiólogos consideran que este tipo de repuntes, aunque esperables, permiten afinar la vigilancia y anticipar la temporada invernal, en la que la coexistencia de varios virus puede complicar la carga asistencial. La covid ha sido la primera en reaccionar, antes que la gripe y que el VRS. La pregunta ahora es si el resto de virus seguirán el mismo camino en las próximas semanas o si, por el contrario, la temporada será más benigna de lo que se temía.



