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El petróleo se desploma un 3% ante la inesperada oferta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz en siete días

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Foto: Pagina 12

El barril de Brent pierde los 100 dólares y cae hasta los 98 en cuestión de minutos después de que un alto funcionario iraní haya asegurado a la agencia Kyodo News, en una información confirmada por Reuters, que Teherán está dispuesto a reabrir el estrecho si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo a sus puertos. El mercado se aferra a esta débil esperanza mientras los inventarios caen en picado y Europa empieza a notar la escasez de diésel.

El mercado de petróleo ha vivido este martes uno de esos giros que solo se explican por la desesperación. Los futuros de crudo Brent han caído con fuerza hasta un 3%, perdiendo incluso los 98 dólares por barril, después de que un alto funcionario iraní haya asegurado que Teherán está dispuesto a reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo a los puertos iraníes. Hace apenas cuatro días, el mismo barril cotizaba por encima de los 107 dólares.

La información, adelantada por la agencia japonesa Kyodo News y confirmada después por Reuters, ha sido suficiente para que el mercado se aferre a una esperanza por difusa y débil que sea. Hasta hace escasos minutos, ni siquiera se conocía con exactitud la identidad del funcionario iraní que ha hecho la propuesta ni si Estados Unidos va a aceptar la negociación. Pero el crudo ha reaccionado con una intensidad que refleja la enorme ansiedad que recorre los mercados energéticos desde el cierre del estrecho.

La propuesta iraní: siete días para reabrir Ormuz

Según ha publicado Reuters, «Irán puede reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo a los puertos iraníes». La propuesta, según la agencia japonesa, «ya ha sido comunicada a Washington a través de intermediarios» y «plantea la reanudación de las conversaciones con el objetivo de lograr un cese permanente de las hostilidades entre ambos países». El funcionario iraní también ha descartado una reunión entre el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, al margen de la 81ª sesión de la Asamblea General de la ONU que se celebra esta semana en Nueva York, aunque ha añadido que «existe la posibilidad de avanzar hacia un acuerdo».

El domingo, el mando central militar de Irán había informado de que había recibido noticias de que Estados Unidos se preparaba para reanudar operaciones militares con el apoyo de países de la región, y advirtió de que esto provocaría represalias por parte de Teherán «sin limitaciones ni miramientos», lo que había hecho saltar todas las alarmas en los mercados. Sin embargo, la información de este martes abre un hilo de esperanza que el crudo ha traducido en caídas inmediatas.

Un alivio que no resuelve el problema de fondo

La posible reapertura de Ormuz no es la solución definitiva a la escasez de diésel y productos refinados que ya afecta a Europa, pero sí puede generar cierto alivio. La vuelta a la normalidad del estrecho permitiría un mayor tránsito de crudo (rebajando su precio), de productos refinados y, quizá, una mayor producción en las refinerías del Golfo, si el acuerdo llega acompañado de un alto el fuego o de algo más de tranquilidad en la región.

El tiempo, sin embargo, se agota. Los inventarios están cayendo en picado, las gasolineras empiezan a tener problemas para lograr suministros de diésel y cientos de miles de hogares están llenando depósitos de miles de litros de gasóleo para calefacción ante el temor a un invierno de escasez. La economía global se acerca poco a poco a un precipicio inflacionario que todo el mundo ve a cámara lenta pero nadie sabe cómo parar.

El mercado, pendiente de Washington

La clave ahora está en si Estados Unidos acepta o no la propuesta iraní. La administración Trump no se ha pronunciado oficialmente sobre la oferta, y los analistas advierten de que cualquier movimiento en falso podría deshacer el alivio que ha experimentado el mercado en las últimas horas. Por ahora, el petróleo ha dado un respiro, pero nadie se atreve a asegurar que la crisis energética haya tocado techo.