Washington mantiene al país suramericano entre los principales territorios de tránsito de droga, pero deja de considerarlo incumplidor de sus obligaciones internacionales tras la captura de Maduro y la muerte del líder del Tren de Aragua. Trump advierte a la presidenta interina de que espera «progresos continuados y mensurables».
Donald Trump ha dado un giro histórico a su política hacia Venezuela. El presidente de Estados Unidos ha retirado a la nación suramericana de la lista de países que, según Washington, incumplen de forma demostrable sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico, por primera vez en más de veinte años. La decisión, publicada este miércoles por el Departamento de Estado en la ‘Determinación presidencial sobre los principales países de tránsito o de producción de drogas ilícitas para el año fiscal 2027’, supone un nuevo reconocimiento a la cooperación del gobierno interino de Delcy Rodríguez y marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales.
Un reconocimiento con advertencia
En el documento remitido al Congreso, Trump vincula expresamente el cambio a la nueva situación política venezolana. «Gracias a la detención y destitución, por parte de mi Administración, del antiguo dictador ilegítimo y narcotraficante Nicolás Maduro, ya estamos viendo los resultados de una creciente cooperación con el gobierno interino del país para combatir a los cárteles», señala el presidente estadounidense. Entre los resultados de esa cooperación, Trump cita la eliminación de Héctor Guerrero Flores, ‘Niño Guerrero’, líder del Tren de Aragua, abatido en una operación conjunta en junio.
«Dados los avances positivos logrados bajo la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez, he determinado que Venezuela ya no debe ser señalada por haber incumplido de manera demostrable sus compromisos de control de drogas», afirma Trump en la determinación presidencial. Sin embargo, el respaldo viene acompañado de una advertencia directa a Caracas: «Espero ver progresos continuados y mensurables del Gobierno interino en el desmantelamiento de los grupos narcoterroristas y en la interrupción del tráfico de drogas a través de Venezuela hacia Estados Unidos».
Venezuela sigue siendo territorio clave para el narcotráfico
La retirada de la lista más grave no significa que Washington haya dejado de considerar a Venezuela un punto estratégico en las rutas internacionales de la droga. El país permanece en la lista más amplia de 23 naciones consideradas principales territorios de producción o tránsito de narcóticos , en la que también figuran México, Colombia, China, Perú, Ecuador, Bolivia, India, Nicaragua, Panamá y Guatemala, entre otros. La inclusión en esa lista responde a factores geográficos, comerciales y económicos que facilitan el tráfico, incluso cuando las autoridades cooperan con Estados Unidos.
Colombia y Bolivia, en el punto de mira
El contraste más llamativo de la decisión es el caso de Colombia. El país vecino permanece en la lista de naciones que han «fracasado de forma demostrable» en la lucha antidrogas, un castigo que Trump atribuye a las políticas del expresidente Gustavo Petro, ya fuera del poder. Sin embargo, el presidente estadounidense ha tendido una mano al nuevo mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, y ha asegurado que si Colombia logra avances en la erradicación de coca y el desmantelamiento de redes narcoterroristas durante el próximo año, considerará levantar su calificación. «Colombia está preparada para recuperar su lugar como nuestro principal socio de seguridad en el hemisferio», ha declarado Trump.
Bolivia también permanece en la lista de incumplidores, aunque Trump ha elogiado la elección de Rodrigo Paz y la recuperación de la cooperación policial entre ambos países, incluida la extradición del narcotraficante Sebastián Marset en marzo.
El contexto: una relación en pleno deshielo
La decisión de Trump es el último capítulo del giro radical en las relaciones entre Washington y Caracas desde la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Desde entonces, la administración Trump ha profundizado su cooperación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, quien no ha sido imputada formalmente por la justicia estadounidense pese a haber estado en el punto de mira de la DEA desde 2018. En mayo, el Departamento de Justicia ordenó a los fiscales federales de Miami parar cualquier investigación criminal contra Rodríguez para no torpedear la cooperación bilateral. La relación se ha sellado además con acuerdos energéticos y la reapertura del petróleo venezolano a las grandes petroleras estadounidenses.
Mientras tanto, Maduro permanece en una prisión federal de Nueva York, a la espera de juicio por cargos de narcoterrorismo y narcotráfico, convertido en la pieza que Trump utiliza como moneda de cambio para justificar su nueva política hacia Venezuela.




