El barril de Brent repite por segundo día consecutivo por encima del umbral de los 100 dólares, impulsado por el temor a una interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz. Los inversores europeos optan por la prudencia y esperan congelados el veredicto del Banco Central Europeo, que previsiblemente subirá los tipos un cuarto de punto hasta el 2,5%.
El mercado ha decidido no moverse. O, al menos, no hacerlo hasta conocer el veredicto del Banco Central Europeo. En una jornada marcada por la reunión del organismo que preside Christine Lagarde, los inversores europeos han optado por la estrategia del «esperar y ver», dejando a las bolsas del Viejo Continente en una atonía casi absoluta.
El Ibex 35 ha sido uno de los pocos índices que ha conseguido desmarcarse de la tendencia general, con una subida del 0,2% que le permite mantener posiciones y aguantar el tipo frente a las caídas de otros parqués europeos. El MIB de Milán ha acompañado al selectivo español con una subida similar, mientras que el DAX de Fráncfort y el FTSE 100 de Londres han cedido un 0,2% y el CAC 40 de París se ha mantenido en niveles de apertura. El índice paneuropeo Stoxx 600 ha caído un 0,23%.
El petróleo, imparable: segundo día por encima de los 100 dólares
El gran protagonista de la semana sigue siendo el petróleo. El Brent, de referencia en Europa, ha alcanzado este jueves los 102 dólares por barril, con un repunte del 0,9% que le permite repetir por segundo día consecutivo por encima del umbral de los 100 dólares. El West Texas, de referencia en Estados Unidos, cotiza cerca de los 97 dólares, con repuntes similares. Se recuperan así niveles máximos que no se alcanzaban desde finales del pasado mes de julio.
El detonante de este nuevo rally es el intercambio de ataques directos en Oriente Medio, que ha desatado el temor en los mercados a una interrupción severa del suministro en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. Esta escalada tensiona aún más los precios de los combustibles y alimenta las presiones inflacionarias que ya venían preocupando a los bancos centrales.
El BCE, en el punto de mira: subida de tipos casi segura
Todas las miradas están puestas en Fráncfort. El consenso del mercado —prácticamente el 100%— da por descontado que el Banco Central Europeo subirá los tipos de interés un cuarto de punto, situando el interés marginal de la eurozona en el 2,5%. Sería la segunda subida de tipos en lo que va de 2026, después de la aplicada a principios de año.
Las altas presiones inflacionarias derivadas de la guerra en Oriente Medio, que han disparado el precio de los combustibles, parecen motivos más que suficientes para acometer esta nueva subida. La decisión de Lagarde y del Consejo de Gobierno del BCE se produce en un contexto de máxima incertidumbre geopolítica, con los mercados pendientes de cualquier señal que indique si el organismo mantendrá el ritmo de endurecimiento monetario o si, por el contrario, optará por una pausa ante el riesgo de enfriar en exceso la economía europea.
Con el petróleo tensionando los precios y la reunión del BCE en el horizonte, los inversores han decidido no innovar. La jornada ha sido, una vez más, una jornada de compás de espera.



