El Rey de España ha protagonizado uno de los momentos más sobrios y respetuosos del funeral de Estado por el monarca noruego, fallecido a los 89 años. Don Felipe, visiblemente emocionado, se persignó discretamente en el instante en que el ataúd hacía su entrada en el templo, antes del inicio de la ceremonia religiosa.
Hay gestos que valen más que mil palabras. Y el que ha protagonizado este martes el rey Felipe VI en la catedral de Oslo ha conmovido a propios y extraños. En el momento en que el féretro de Harald V de Noruega hacía su entrada en el templo, el monarca español se santiguó discretamente, un gesto sobrio, respetuoso y cargado de significado que ha sido captado por las cámaras y ha dado la vuelta al mundo.
Don Felipe, visiblemente emocionado, acompañaba a la reina Letizia en la representación de la Corona española en el funeral de Estado por el rey Harald V, fallecido a los 89 años tras más de tres décadas en el trono. El monarca español, que mantuvo una estrecha relación con el difunto rey noruego, quiso rendirle un último homenaje con un gesto que, aunque íntimo, ha sido interpretado como una muestra de respeto, cercanía y solemnidad.
Una relación de décadas entre ambas casas reales
La conexión entre Felipe VI y Harald V no era protocolocaria. Ambos monarcas compartieron numerosos encuentros oficiales y privados a lo largo de los años, y la Casa Real española ha destacado en varias ocasiones la «excelente relación» entre ambas familias. Don Felipe y Doña Letizia han visitado Noruega en varias ocasiones, y Harald V y la reina Sonia correspondieron con visitas a España, afianzando una amistad que trascendía lo institucional.
El gesto del Rey en la catedral de Oslo, además, se enmarca en la tradición de la Casa de Borbón, que en actos religiosos de este tipo mantiene la costumbre de persignarse ante el Santísimo o ante el paso de un féretro. Don Felipe lo hizo con la discreción que le caracteriza, sin buscar protagonismo, pero con la firmeza de quien sabe que ese pequeño gesto simboliza el respeto de toda España hacia el monarca noruego.
Un funeral de Estado con representación internacional
La ceremonia, celebrada en la catedral de Oslo, reunió a jefes de Estado, primeros ministros y representantes de casas reales de todo el mundo. Los reyes Felipe y Letizia, que llegaron a la capital noruega en la víspera, ocuparon un lugar destacado en el templo, junto a otros miembros de la realeza europea como los reyes de Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica.
El gesto de Felipe VI, captado en el momento exacto en que el féretro cruzaba la nave central, ha sido uno de los más comentados de la jornada, y ha sido interpretado por los analistas como una muestra del compromiso del Rey con los valores de respeto, tradición y cercanía que definen su reinado.



