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El Hospital 12 de Octubre fabrica mascarillas nasales a medida en 3D para bebés prematuros de menos de 750 gramos

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Foto: UNICLA

El centro madrileño ha puesto en marcha un ensayo clínico, financiado por el Instituto de Salud Carlos III, para evaluar si estos dispositivos personalizados mejoran la estabilidad de los niveles de oxígeno en sangre y reducen las lesiones faciales frente a las mascarillas comerciales, que resultan demasiado grandes para los más pequeños. En el Servicio de Neonatología del hospital nacen cada año entre 100 y 120 niños con un peso inferior a 1.500 gramos.

La vida, cuando se asoma al mundo con apenas medio kilo de peso, es una batalla constante por respirar. Para estos bebés prematuros extremos, incluso la mascarilla de oxígeno más pequeña puede ser demasiado grande. El Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid ha desarrollado una solución a medida para ellos: mascarillas nasales personalizadas fabricadas con impresión 3D que se adaptan a la anatomía facial de cada recién nacido.

Este proyecto, que ya ha pasado de un estudio piloto a un ensayo clínico financiado por el Instituto de Salud Carlos III, busca resolver un problema crítico en neonatología. La mayoría de los bebés que pesan menos de 1.500 gramos necesitan ayuda para respirar. Cuando la situación clínica lo permite, la ventilación no invasiva es la opción más aconsejable, ya que evita la intubación. Pero las mascarillas comerciales, incluso en sus tallas más reducidas, pueden resultar demasiado grandes para los prematuros de menor peso, especialmente para aquellos que nacen con menos de 750 gramos.

De la cara del bebé a la silicona personalizada en tres días

El proceso, desarrollado por los ingenieros de la Unidad de Tecnologías Avanzadas en Diseño e Impresión 3D (UTADI 3D) del hospital, es tan preciso como delicado. El primer paso consiste en realizar un escaneado tridimensional de la cara del bebé mientras permanece en la incubadora o en contacto con sus padres mediante el método canguro, siempre con protección ocular.

A partir de este modelo digital, los ingenieros diseñan la mascarilla y fabrican un molde personalizado mediante impresión 3D. Posteriormente, se utiliza para obtener la mascarilla definitiva inyectando una silicona biocompatible para uso clínico. Finalmente, el dispositivo se somete a un proceso de desinfección y esterilización con luz ultravioleta antes de su uso. Todo el proceso, desde el escaneado hasta la fabricación, se completa actualmente en un plazo de entre tres y siete días, lo que permite adaptar el dispositivo a los cambios físicos que experimentan los prematuros durante sus primeras semanas de vida.

Menos fugas, más oxígeno, menos lesiones

El ensayo clínico, en el que participan 50 bebés, tiene como objetivo principal comprobar si estas mascarillas personalizadas permiten mantener más estables los niveles de oxígeno en sangre que las convencionales. Para ello, se analizará cuántas veces por hora desciende la saturación por debajo del 85% con cada tipo de mascarilla.

Además, el estudio busca reducir el riesgo de lesiones en la piel y en el tabique nasal, un problema frecuente con las mascarillas convencionales debido a la presión excesiva sobre una anatomía tan frágil. Un estudio piloto anterior, publicado en 2022, ya demostró que el uso de estas mascarillas personalizadas era seguro y apuntaba a una posible mejora de los parámetros respiratorios. La tecnología, que se ha probado con éxito en modelos celulares, se perfila como una esperanza real para los prematuros extremos, que podrán respirar con un dispositivo hecho a su medida, literalmente.