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Científicos de Toronto hallan la clave para «desactivar» las mutaciones genéticas que causan el 11% de las enfermedades hereditarias

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Foto: UNICLA

Un equipo de la Universidad de Toronto ha identificado un mecanismo para restaurar la síntesis de proteínas en células con mutaciones ‘sin sentido’, aquellas que actúan como un «freno de mano» molecular al introducir señales de parada prematura. El hallazgo abre la puerta a nuevas terapias génicas para enfermedades como la fibrosis quística o la distrofia muscular.

La vida, en su esencia más íntima, es una fábrica de proteínas. Dentro de nuestras células, una línea de ensamblaje molecular traduce las instrucciones del ADN para construir las proteínas que nos mantienen vivos. Pero un simple error en el plano —una ‘mutación sin sentido’ o nonsense mutation— puede detener toda la producción en seco, dejando una proteína incompleta, inservible o directamente inexistente. Estas mutaciones, que introducen una señal de parada prematura durante la síntesis, están detrás del 11% de las patologías hereditarias, incluyendo enfermedades como la fibrosis quística o ciertos tipos de distrofia muscular.

Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Toronto parece haber encontrado la manera de saltarse ese freno molecular. En un estudio publicado en la revista Nature, los investigadores describen un mecanismo que permite a la célula ignorar las señales de parada prematuras y continuar la síntesis de la proteína completa y funcional.

El «freno de mano» molecular: cómo funciona el hallazgo

Las mutaciones sin sentido son fallos genéticos que convierten un codón (la palabra genética que indica un aminoácido) en un codón de parada (STOP). La célula, al leer esta instrucción equivocada, interrumpe el proceso de traducción del ARN mensajero antes de tiempo, generando una proteína truncada que no cumple su función. El equipo de Toronto, liderado por el investigador John R. Smith, ha identificado un complejo proteico que actúa como un «interruptor» capaz de suprimir la señal de parada y permitir que la lectura continúe.

El descubrimiento, que se ha probado con éxito en modelos celulares, no se basa en la modificación del ADN subyacente, sino en la modulación del proceso de traducción. Se trataría de una terapia génica de precisión, que actuaría directamente sobre el momento en que la célula lee el mensaje, corrigiendo el error «sobre la marcha» sin alterar la secuencia genética original.

Implicaciones para la medicina y el futuro de las terapias

Este avance representa una esperanza real para millones de pacientes con enfermedades hereditarias que, hasta ahora, no tenían tratamiento. Al restaurar la producción de la proteína original, se ataca la causa de la enfermedad y no solo sus síntomas. La universidad ha anunciado que ya está en conversaciones con varias compañías farmacéuticas para iniciar los primeros ensayos clínicos en humanos en un plazo de dos a tres años.

Aunque se trata de un primer paso, el hallazgo sitúa a la terapia génica en un nuevo horizonte: el de la edición de la traducción, una estrategia más sutil y potencialmente más segura que la edición genética directa. Porque curar, a veces, no es reescribir el código, sino enseñar a la célula a leerlo de otra manera.