Madrid recupera un histórico palacete neomudéjar construido en 1894 que permanecía abandonado y sufrió graves daños tras un incendio.
La Villa de San Miguel en Carabanchel ha sido reconstruida y se incorporará al patrimonio municipal como un nuevo espacio cultural destinado a los vecinos del distrito.
El histórico palacete, ubicado en Carabanchel Alto, fue construido en 1894 y permanecía en una situación de deterioro que se agravó después de un incendio ocurrido en 2006.
Los trabajos de recuperación permitieron preservar las características arquitectónicas del inmueble y rescatar una de las construcciones más representativas del patrimonio histórico del sur de Madrid.
El Ayuntamiento informó que la intervención tuvo un presupuesto de 230.000 euros y respetó los criterios establecidos por la Comisión Local de Patrimonio Histórico. Fuente: Ayuntamiento de Madrid.
Villa de San Miguel en Carabanchel recupera su valor histórico
La propiedad forma parte del conjunto de villas y casas de recreo construidas por familias acomodadas en Carabanchel durante la segunda mitad del siglo XIX.
Su promotor fue Miguel Rovira Montenegro, quien levantó el edificio en 1894 después de sustituir una antigua casa-jardín vinculada con su familia.
El inmueble recibió el nombre de San Miguel en referencia al santo patrono de su propietario.
La construcción presenta un estilo neomudéjar, caracterizado por el uso de ladrillo visto y elementos ornamentales inspirados en tradiciones arquitectónicas históricas.
Entre sus rasgos originales destacaban una fachada principal con un cuerpo central diferenciado y una galería de cristal en la parte posterior.
Un incendio dejó el palacete en situación de ruina
Durante décadas, la Villa de San Miguel tuvo diferentes funciones dentro del distrito.
Entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado fue utilizada con fines educativos bajo la gestión de la Escuela Apostólica.
El edificio también apareció en el rodaje de La busca, una película estrenada en 1966 e inspirada en la obra del escritor Pío Baroja.
Con el paso del tiempo, la propiedad quedó abandonada y comenzó a sufrir un deterioro progresivo.
En 2006, un incendio agravó los daños y dejó el inmueble en una situación cercana a la ruina.
Pese a ello, la villa ya contaba con el máximo nivel de protección patrimonial dentro del catálogo urbanístico municipal desde 1997.
La reconstrucción respetó la arquitectura original
La recuperación del edificio se desarrolló bajo las condiciones establecidas por la Comisión Local de Patrimonio Histórico.
Uno de los objetivos principales fue reconstruir las fachadas y conservar los elementos que definían la identidad arquitectónica del inmueble.
El proyecto se integró en la ordenación urbanística del casco histórico de Carabanchel Alto.
La zona donde se encuentra el palacete está delimitada por las calles Teresa Cabarrús, Antonia Rodríguez Sacristán, Duquesa de Tamames y Aguacate.
El ámbito urbanístico tiene una superficie aproximada de 14.282 metros cuadrados, aunque esa cifra corresponde al conjunto de la zona y no exclusivamente al edificio.
El edificio será destinado a actividades culturales
Después de finalizar los trabajos y completar los trámites correspondientes, la Villa de San Miguel quedó incorporada al patrimonio municipal.
El inmueble será habilitado como un equipamiento cultural para los vecinos de Carabanchel.
El Ayuntamiento todavía no ha detallado en su comunicado la programación definitiva, los servicios concretos ni una fecha de apertura al público.
Por ello, el edificio debe considerarse un futuro espacio cultural, no una instalación que ya se encuentre abierta o funcionando.
Un entorno vinculado con la historia de Carabanchel
La parcela y sus alrededores también mantienen vínculos históricos con la familia Cabarrús.
Fuentes históricas citadas por el Ayuntamiento relacionan este entorno con Francisco Cabarrús y su hija Teresa Cabarrús, una figura destacada de la vida social y política francesa de finales del siglo XVIII.
La recuperación del inmueble permite conservar parte de la memoria arquitectónica de Carabanchel, un distrito que durante décadas albergó numerosas quintas y residencias de recreo.
Con esta intervención, la Villa de San Miguel en Carabanchel inicia una nueva etapa después de años de abandono y recupera su lugar dentro del patrimonio histórico de Madrid.


