Más de doscientas personas participaron el lunes 17 de agosto en una peregrinación laica por los lugares emblemáticos de la vida del poeta en Madrid, en una performance que invierte el significado de las terroríficas «sacas» de la Guerra Civil. La escultura del poeta, obra de Fernando Sánchez Castillo, fue «secuestrada» del Palacio de Velázquez y paseada por la Cuesta de Moyano, el Paseo del Prado y la plaza de Santa Ana, en un acto que reivindica la memoria de Lorca y de los miles de desaparecidos cuyos cuerpos aún no han sido encontrados.
A las 20.30 horas del pasado lunes, una decena de actores ataviados con los colores del arcoíris irrumpió en el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro. Sacaron una escultura de Federico García Lorca a la escalinata del edificio. Lo hicieron entre gritos de júbilo: «Ha vuelto, Federico ha vuelto; Federico vive». El público respondió con aplausos.
La acción, titulada «Saca Nocturna» y dirigida por el colectivo La Juan Gallery, formó parte del programa «Cultura Orgullosa» del Ministerio de Igualdad, en colaboración con el Ministerio de Cultura. No fue un homenaje al uso. Fue la inversión simbólica de una de las prácticas más oscuras de la dictadura: las sacas nocturnas, los traslados de detenidos que terminaban en fusilamientos y fosas comunes.
«Sacar el cuerpo de Federico para devolverlo al pueblo»
El comisario de la acción, Juan Gómez Alemán, explicó el sentido de la performance: «Va a haber música, poemas, danza, ‘performance’ y lo que va a haber sobre todo es un encuentro de todos los que amamos a Federico y todos los que tenemos esta necesidad de reparar ese pasado irreparable». La iniciativa buscaba «sacar el cuerpo de Federico para devolverlo al pueblo y reivindicar el cuerpo de todos los desaparecidos» durante la Guerra Civil y la dictadura.
La escultura, obra de Fernando Sánchez Castillo y perteneciente a la exposición «La Perla Peregrina» del Museo Reina Sofía, está basada en una fotografía de Lorca durante su etapa en La Barraca. El artista quiso representar a un Lorca «vivo y alegre», en contraposición a la imagen trágica asociada a su muerte.
El recorrido comenzó en el Palacio de Velázquez y discurrió por la Cuesta de Moyano, donde los actores recitaron poemas; el Paseo del Prado; el Jardín Botánico; la calle Huertas y la plaza de Matute, para finalizar en la plaza de Santa Ana, donde se encuentra la estatua permanente del poeta.
Granada también recuerda a su poeta
La conmemoración se extendió a Granada. El lunes 17 de agosto, la Diputación y el Patronato Lorca organizaron un homenaje institucional en el Parque García Lorca de Alfacar, con ofrenda floral y una actuación flamenca. El presidente de la Diputación, Francis Rodríguez, destacó que «Federico es y sigue siendo un puente de libertad entre Granada y el mundo».
Al día siguiente, la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación convocó la marcha ‘El último paseo’, que recrea el recorrido del poeta desde la Colonia de Víznar hasta Alfacar, donde fue fusilado junto a otras tres personas. Los arqueólogos de la Universidad de Granada han exhumado ya 194 personas en el barranco de Víznar, pero el cuerpo de Lorca sigue sin aparecer.
Un legado que sigue reclamando justicia
El 90 aniversario del fusilamiento de Lorca ha reabierto el debate sobre la memoria histórica. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha exigido la desclasificación de los documentos existentes sobre el asesinato del poeta. El hispanista Ian Gibson, que lleva décadas investigando su muerte, ha recordado que «Lorca simboliza a todos los desaparecidos de España. Son 115.000 fusilados por Franco que todavía están en cunetas».
La performance de Madrid, que convirtió las calles en un escenario de memoria, fue un recordatorio de que Lorca no es solo un mito. «Federico no es solo un mito, es una persona que todavía está desaparecida», declaró la bailaora Alicia Morales durante el acto. Nueve décadas después, el poeta sigue reclamando su lugar en la memoria de España.



