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114 años después, el eclipse total de Sol tiñe de negro el cielo de España y marca el inicio de una trilogía astronómica única en el siglo

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Foto: Globovision

La sombra de la Luna cruzó la península en siete minutos, oscureció nueve comunidades autónomas y movilizó a más de un millón de personas. El fenómeno, visible desde la península Ibérica por primera vez desde 1912, dejó imágenes inéditas y abrió la cuenta atrás para los eclipses de 2027 y 2028, que volverán a situar a España en el foco mundial de la astronomía.


Todo empezó a las 20:26 horas. La Luna empezó a morder el disco solar en el noroeste de la península. El cielo se fue tiñendo de tonos anaranjados. La temperatura bajó varios grados en cuestión de minutos. Los pájaros dejaron de cantar. Los aplausos, los gritos y los silencios se sucedieron en plazas, playas y miradores de toda España. 114 años después, el eclipse total de Sol había vuelto.

Siete minutos de oscuridad sobre nueve comunidades

La sombra de la Luna, una elipse oscura de unos 100 kilómetros de diámetro, entró en España por el extremo noroccidental, sobrevoló Asturias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, el País Vasco, Navarra, Aragón y la Comunidad Valenciana, y se despidió en las Islas Baleares a las 20:33:58 horas. La franja de totalidad recorrió el país en apenas siete minutos, aunque la experiencia para cada espectador duró apenas un minuto y medio.

La duración de la totalidad fue el principal factor de emoción y también de peregrinación. El pico de oscuridad se alcanzó en Asturias, León, Palencia, Burgos, Soria y el sur de Aragón, donde la noche se adelantó durante 1 minuto y 40 segundos. En Madrid, la ocultación rozó el 90 %, pero no hubo totalidad, un matiz que explica por qué los aficionados no dudaron en recorrer cientos de kilómetros para estar justo en el centro de la sombra.

Más de un millón de personas se echaron a la carretera

La expectación por el eclipse disparó una operación salida improvisada que colapsó las carreteras en las principales salidas de Madrid y Barcelona. La DGT contabilizó atascos en la A-1, A-2 y M-607, y la afluencia masiva a la sierra obligó a cortar la M-601 y la M-604 en Navacerrada y Rascafría. En Barcelona, los accesos a la AP-7 y la A-2 también registraron largas colas de vehículos.

El Gobierno estimó entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos, y las carreteras se convirtieron en un reflejo de la obsesión nacional por no perderse un fenómeno que no se repetirá en la península hasta 2053.

Yebes, el centro del mundo durante 63 segundos

El Observatorio Astronómico Nacional de Yebes (Guadalajara) fue el epicentro científico del eclipse. Los radiotelescopios de 40 y 13,2 metros captaron el fenómeno durante los 63 segundos de totalidad. La NASA desplazó parte de su equipo a España, un reconocimiento que la ministra de Ciencia, Diana Morant, calificó como «un privilegio».

«Es el Mundial de la Astronomía», dijo Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia. «Hoy es la final y España está jugando la final». La astronauta Sara García pidió a los asistentes que dejaran los teléfonos: «Hay pocas ocasiones en las que todos estemos tan apasionados con algo tan único». Pablo Álvarez, otro astronauta español, confesó que llevaba 27 años esperando este momento.

La emoción en los puntos de observación

  • A Coruña: 130.000 personas se concentraron en el paseo marítimo y la playa de Riazor.
  • Baleares: 60.000 espectadores siguieron el eclipse desde Playa de Palma.
  • Asturias: la niebla arruinó el espectáculo en la costa, pero el interior vivió la totalidad con cielos despejados.
  • Zaragoza: una terraza se convirtió en un improvisado punto de observación para una veintena de amigos.

El primero de una trilogía histórica

El eclipse de 2026 es solo el primero de una secuencia que convertirá a España en el centro mundial de la astronomía durante tres años consecutivos.

  • 2 de agosto de 2027: segundo eclipse total, visible desde el sur peninsular, Ceuta y Melilla. En Ceuta, la totalidad alcanzará los cinco minutos.
  • 26 de enero de 2028: eclipse anular, con el característico «anillo de fuego» sobre la península.

Después, habrá que esperar décadas. España no volverá a ver un eclipse total hasta 2053.