Investigadores de la Universidad de Ferrara han descubierto que el extracto de carne de ostra deshidratada reduce significativamente la inflamación intestinal inducida por moléculas proinflamatorias. El hallazgo, presentado en el congreso de la Sociedad de Biología Experimental en Florencia, abre la puerta a un suplemento natural, sostenible y económico para el manejo de enfermedades inflamatorias crónicas.
Un antiinflamatorio natural en el mar
La inflamación crónica es el caldo de cultivo de numerosas enfermedades graves, como el cáncer, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad inflamatoria intestinal. El «intestino permeable» —una alteración de la barrera epitelial intestinal— permite que bacterias y toxinas pasen al torrente sanguíneo, desencadenando una respuesta inflamatoria sistémica.
Ahora, un equipo de la Universidad de Ferrara ha descubierto que el extracto de carne de ostra del Pacífico (Crassostrea gigas) podría ser un potente antiinflamatorio natural. El estudio, presentado en el congreso de la Sociedad de Biología Experimental en Florencia, ha demostrado que este extracto protege la integridad de la barrera intestinal y reduce la inflamación en células epiteliales humanas.
Cómo actúa el extracto de ostra
Los investigadores analizaron la composición nutricional de la carne de ostra, incluyendo proteínas, lípidos, minerales, polifenoles y carotenoides. Posteriormente, elaboraron un extracto a partir de la carne deshidratada y lo aplicaron a células intestinales humanas tratadas con TNF-α, una molécula proinflamatoria.
Los resultados fueron contundentes: el extracto de ostra interrumpió la activación de las vías de señalización NF-kB, previniendo la inflamación epitelial. Además, redujo la expresión de la COX-2, una enzima clave en la respuesta inflamatoria. Estos efectos protegieron la barrera intestinal y restablecieron los niveles normales de permeabilidad, incluso en presencia de estímulos inflamatorios.
Un hallazgo pionero con potencial terapéutico
«Que sepamos, esta es la primera vez que se demuestra que el tejido de ostra ejerce efectos antiinflamatorios en las células intestinales», afirma Giulia Trinchera, autora principal del estudio. «Nuestro hallazgo principal destaca cómo el extracto de ostra, a concentraciones no tóxicas, logró reducir significativamente la inflamación intestinal inducida por el TNF-α».
Una de las principales ventajas es que el extracto puede obtenerse directamente de la carne de ostra sin necesidad de procesos de purificación complejos. Además, las ostras ya se consumen en todo el mundo, lo que convierte a este extracto en una opción sencilla, fácilmente disponible y económica.
Sostenibilidad: transformar un problema en una oportunidad
El equipo de investigación utilizó ostras procedentes de Sacca di Goro, en el delta del Po, una de las zonas de acuicultura más productivas de Italia. Cada año, se desecha entre el 30% y el 40% de la producción de ostras de esa zona. Los investigadores se plantearon si este material de desecho podría aprovecharse como ingrediente nutracéutico con potencial antiinflamatorio, transformando así un problema medioambiental y económico en una oportunidad.
Próximos pasos y aplicaciones futuras
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores subrayan que es necesario realizar más experimentos y ensayos clínicos para confirmar los efectos, establecer dosis seguras e identificar con exactitud qué componentes bioactivos son los responsables de la actividad antiinflamatoria.



